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Guerra
en la CONCACAF
Quien dijo que el fútbol une naciones debe estar mordiéndose
la lengua en estos momentos.
El reciente conflicto entre la Confederación de fútbol
de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF)
y la Federación Mexicana de Fútbol hacen que la frase
sea de lo más irónica.
Wilfredo Hernández
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Todo comenzó con la postulación de Eduardo Codesal,
un ex árbitro uruguayo nacionalizado mexicano, a la presidencia
de la CONCACAF, ha realizarse este sábado.
Según la CONCACAF, Codesal no puede ser rival de Jack Warner,
al frente de la confederación desde hace 9 años y
principal aliado de Sepp Blatter, presidente de la FIFA, porque
es un empleado pagado por el organismo regional.
La Federación Mexicana rechaza ese argumento en un fax enviado
a la Federación Salvadoreña de Fútbol (FEDEFUT)
donde plantea que Codesal tuvo sueldo hasta el 25 de febrero y que
al momento de postularse ya no devengaba.
Ante el rechazo de la postulación de Codesal, la Federación
Mexicana de Futbol llevó el caso ante la FIFA.
Cuando el asunto fue elevado al organismo internacional, el Comité
Ejecutivo resolvió que fuera la misma CONCACAF la que decida.
Y aparece un nuevo protagonista. El secretario general de la FIFA,
Michel Zen Ruffinen, convoca a una reunión del Comité
Ejecutivo para examinar el caso y, de ser necesario, trasladar el
asunto a la oficina de asuntos legales de la FIFA.
Lo anterior no agradó a la CONCACAF, porque lo consideró
una injerencia del secretario general y pidió
su renuncia por conspirar contra el presidente de la FIFA y violar
los estatutos del organismo internacional. Pero la petición
no prosperó.
Diversos rumores sostienen que la candidatura de Codesal tiene el
apoyo de Issa Hayatou, principal adversario de Sepp Blatter para
la presidencia de la FIFA.
Las semanas precedentes estuvieron cargadas de denuncias de difamaciones
y amenazas por parte de la CONCACAF. La confederación acusa
a Codesal de haber hecho declaraciones falsas e injuriosas
a un diario inglés donde se cuestionan los manejos de Warner
al frente del organismo regional y advirtió a la federación
mexicana de hacerla responsable de esas ofensas.
La federación mexicana respondió con otro enérgico
comunicado donde negaba que sus funcionarios hayan difamado a alguien
y exigió a la CONCACAF presentar pruebas. La confederación
no se ha pronunciado al respecto e, incluso, se ha mantenido hermética
sobre el asunto.
Visión salvadoreña
El Ing. Humberto Torres, presidente de la FESAFUT, tiene su propio
criterio con respecto a la lucha político-deportiva
al interior de la CONCACAF.
Considera que la Federación Mexicana quiere meter
en la confederación a uno de sus personajes -en este caso
Codesal- para retomar la hegemonía que ha perdido en los
últimos años. Yo miro a México como potencia
que está decayendo. Decae porque ha descuidado un poco su
administración de futbol y tiene que retomar ese camino.
Ese camino lo puede retomar metiendo a CONCACAF a una de sus personas,
porque para ellos sí sirve eso, dijo.
Torres está seguro que el futbol salvadoreño no se
verá ni beneficiado ni afectado con el conflicto. Está
claro que la solución al problema del futbol nacional está
en las manos de los salvadoreños mismos. El trabajo
lo tenemos que hacer nosotros, sostuvo.
Sin embargo, considera necesario un cambio de dirección en
la Confederación y México parece ser indicado para
ese cambio. Aunque, dijo, su voto no está comprometido con
nadie.
¿Cómo se resolverá el conflicto? Tal vez, la
respuesta empiece a esclarecerse a partir de este sábado.
Llegue quien llegue tendrá que demostrar que valió
la pena la lucha y desempeñarse con responsabilidad y, sobre
todo, honestidad, para no hacer de este conflicto un círculo
vicioso. Al fin de cuentas, el futbol es pasión, y sí
une naciones.
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