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Respuesta
al desorden
Norberto el Pajaro Huezo, campeón emblemático
con Atlético Marte en 1980 y 1985, señaló que
la situación actual del equipo es consecuencia de la falta
de planificación.
Daniel Herrera
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Cuando
llegó al Marte en 1976, Norberto Huezo iba con las intenciones
de sobresalir y sacar provecho de la estabilidad económica
del equipo. Los militares habían hecho del cuadro marciano
una institución con solvencia en sus salarios. Esto provocó
la conformación de grandes plantillas y ser considerados
siempre favoritos en la pelea por los campeonatos.
En cada puesto había dos o tres jugadores. Era difícil
ganarse la titularidad, comentó el popular Pajaro.
Entre los nacionales, hubo nombres como los de Omar Barillas, José
Luis Rugamas, Miguel González y Ramón Fagoaga. Como
refuerzos extranjeros estuvieron Carlos el Nene Escalante
y Alfredo Di Baggio.
Destacar en esta pléyade de futbolistas era elogiabe, esto
lo consiguió Norberto Huezo a base de buena técnica
e inteligencia para manejar el medio campo. Era un equipo
de tradición, formado por excelentes jugadores nacionales
y extranjeros, dijo. El fruto de su esfuerzo lo obtuvo en
la temporada 1979-80. El Pájaro conseguía
su primer campeonato con Marte, el sexto en su historia.
Sólo de recuerdos
Su paso por la selección mundialista en 1982 le significó
una vitrina y se coló en la Segunda División de España.
En la temporada 1984-85 regresó a Marte. En ese campeonato,
Noberto demostró la madurez alcanzada, después de
su paso por la Península Ibérica. Tras grandes actuaciones
en la fase final, el Pájaro consigue la segunda
corona.
Desde entonces, los marcianos no logran un campeonato. Para Norberto
Huezo, hay dos razones de peso. Ya no hay jugadores con talento
y la dirigencia está muy viciada. No hay planificación,
no existe un trabajo de cara al futuro, señaló
el mediocampista salvadoreño. El ex jugador marciano critica
que los jugadores de hoy quieren ser figuras sin antes haber trabajado
para serlo. Un partido destacado es para lanzarlos al estrellato.
Tras la mala cabeza del futbolista salvadoreño, la desorganización
dirigencial se aprovecha para entorpecer historias como la de Marte.
Yo siempre he actuado como profesional. Si bien jugué
en Marte, tampoco me aferro a un sentimiento. Un decreto no lo debe
salvar, sobre todo cuando hubo falta de planificación,
aseguró
El fracaso de Marte es el resultado a la ineficiencia de los dirgentes.
No saben lo que un ex jugador puede dejar al equipo. No hay
una herencia generacional y se pierden las experiencias vividas,
dijo. Una muestra de la poca importancia a las glorias pasadas es
la renuencia y dejadez a la hora de reconocerles el trabajo.
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