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La cosecha imperfecta

El descenso incontenible del Atlético Marte no se concentra en este torneo. El camino viene trazado desde hace tres años. Una siembra ahogada por la maleza.

Daniel Herrera
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Muchos recuerdos, ocho títulos, grandes figuras. Las nuevas generaciones oyen hablar de Atlético Marte, pero desconocen su rico historial o no se inmutan por saberlo. Los constantes fracasos en los últimos años provocan poca afinidad al equipo, a pesar de haber trazado una época gloriosa dentro de la línea de tiempo del balompié nacional.

Se buscan culpables al paupérrimo trabajo de los últimos años. Pero la pelota va de un costado a otro como la manejaba aquél equipo que ganó el último campeonato marciano en 1985. Sentimientos encontrados. Unos sienten tristeza, otros muestran indiferencia a la coyuntura, algunos lo ven con complacencia.

El equipo de los militares. Un adjetivo poco mercadeable en la época de los setenta y ochenta, que todavía arrastra en el nuevo siglo. Si fuera por historia, Marte jamás baja a la Segunda División. Mas la realidad le pasa factura no a un culpable, sino a muchos.

En decadencia


Noberto ‘el Pájaro’ Huezo lo hacía ver. “Ya no hay generaciones de buenos futbolistas. Quieren figurar sin antes trabajar por serlo. A esto se suma la poca planificación dirigencial”. Desde la última corona de Marte, hubo jugadores que intentaron volver a la palestra gloriosa. El título de campeones de Copa de la CONCACAF se recuerda con mucho agrado y satisfacción.

Para esa época, el cuadro marciano siempre se manejó en la medianía de la tabla dentro de las competencias nacionales. En el primer lustro de la década de los noventa, Marte se clasificó a varias fases finales y ratificó siempre ser un protagonista temible para el título. En los segundos cinco años, las cosas cambiaron y empeoraron.

La precariedad económica y las malas administraciones se juntaron con planillas poco competitivas, situaciones que de a poco fueron restando gerarquía al Atlético Marte. Los civiles toman las riendas por completo y el barco pareció hundirse.

Malas decisiones

Para sanar las necesidades económicas, los dirigentes, tanto civiles como militares, tuvieron la brillante idea de vender jugadores insignias. Ante tales decisiones, el éxodo de jugadores se acrecentó por solidaridad con sus compañeros o por escepticismo a la posibilidad de que el barco volvería a su curso.

Ricardo Guevara Mora, Carlos Castro Borja, Ernesto Góchez, Emiliano Pedrozo, Guillermo Morán, Helio González, Mario Pablo Quintanilla, Manuel López Melgar, Juan Carlos Hernández Baldizón, Óscar Armando Arbizú, René Toledo y José Martínez. Futbolitas marcianos que sufrieron en carne propia las determinaciones dirigenciales que provocó un desombolso exagerado de su patrimonio.

Los costos se están viendo. Por más entusiasmo de volver a ver caras conocidas dentro de las filas marcianas, el nivel futbolístico no lo recompensa. Una inversión que no está arrojando dividendos. Al contrario, todo parece indicar que es un gasto irreparable en Atlético Marte.

Con historia, ocho títulos nacionales y uno internacional no se gana la permanencia. Capacidad administrativa, decisiones dirigenciales salomónicas y, sobre todo, entrega y deseos de hacer las cosas bien en la cancha son los factores que hacieron falta. De esta forma se demuestra la valía de un grande.

 

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