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De
extranjeros y nacionales
Se
sabe que para contar con un equipo de fútbol bien balanceado
que responda a un funcionamiento ganador, se requiere del concurso
de jugadores de jerarquía en las zonas que conforman la columna
vertebral del conjunto.
Roberto Aguila
Es
decir, un zaguero central, un volante de llegada o nexo ofensivo,
y un delantero que se mueva por todos los frentes del ataque con
igual potencia.
Nuestro fútbol centra su mayor deficiencia en la escasez
de valores nacionales en esas posiciones claves. De ahí que
la mayoría de equipos -como pasa en otros mundos futbolísticos
más desarrollados-, cuando el mercado de la oferta nacional
se agota, recurren a la contratación de jugadores extranjeros
para cubrir sus zonas menos firmes.
En teoría el jugador extranjero, por la inversión
realizada, debe establecer una diferencia significativa entre su
aporte futbolístico y el del jugador nacional. Esto casi
nunca se logra, porque la mayoría de jugadores foráneos
que nos llegan tienen tantas limitaciones -o más si se quiere-
que los nacionales, aunque muchas veces tales limitaciones están
ligadas con el ambiente o el estilo de juego que se practica.
Sin embargo, la excepción a la regla la han puesto jugadores
extranjeros que destacaron inmediatamente que salieron al campo
con su nuevo equipo.
En el presente tenemos el caso de Andrés Molina, el colombiano
que se insertó en el ataque de Dragón y enseguida
se puso de líder goleador. O los casos de Jorge Sandoval
y Franklin Webster, para citar sólo dos, que son líderes
en sus equipos.
La conclusión es que varios equipos del fútbol nacional
han logrado una identidad de funcionamieno a través del aporte
de jugadores nacionales y extranjeros. Eso nos movió a realizar
una encuesta entre directores técnicos para conocer quiénes
son para ellos los mejores -tanto nacionales como extranjeros- en
las posiciones de zaguero central, volante creativo y centro delantero.
Naturalmente que nuestras pretensiones a través de la encuesta
es señalar un hecho objetivo, y nunca establecer diferencias
de rendimiento.
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