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Salvadoreño
diseña hospital de Jucuapa
Hace
11 años, este joven santarroseño llegó a Nueva
York para reunirse con su padre. Ahora vuelve para ser profeta
en su tierra .
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William Valdez, de 26 años,
estudiante de arquitectura en la Gran Manzana, junto a su
propuesta ganadora.Foto EDH
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Cuando salió de Santa Tecla rumbo a Estados Unidos, nunca
imaginó que uno de sus diseños sería el elegido
para la construcción de un hospital que brindará ayuda
a los más necesitados en el oriente de El Salvador.
Nacido en Santa Rosa de Lima, La Unión, pero criado en la
Libertad, William Valdez quedó al cuidado de sus abuelos
paternos cuando su padre emigró a los Estados Unidos, casi
en el momento de su nacimiento. La causa: la cruenta guerra civil,
que desintegró miles de hogares.
Al cumplir sus 15 años, Will, como es conocido, viajó
legalmente al norte para reencontrarse con su padre,
quien ya había logrado la ciudadanía y una vida estable
en Nueva York.
Logré estudiar inglés intensivo gracias a un
préstamo que mi papá me ayudó a conseguir,
y aunque todavía lo estoy pagando, estudiar me sirvió
de mucho al llegar, comenta el joven.
Por más de ocho años, Will trabajó como jardinero
y florista, actividades agotadoras y mal remuneradas, reconoce ahora.
Influenciado por su abuelo, el artista y pintor salvadoreño
José Salvador Cárcamo, se dedicó a la plástica,
que más tarde combinó con su carrera universitaria
de arquitectura.
Tras un sueño
Empeñado en llevar a cabo su sueño de coronar su profesión,
acudió al Departamento de Educación de la ciudad y,
gracias a su dedicación y buenas calificaciones, fue favorecido
con un préstamo para estudiantes.
Hay programas, como éstos de préstamos a bajo
interés, que le ayudan a uno a salir adelante. Al terminar
la carrera, voy a tener mi licencia de arquitecto en Nueva York,
dice.
Gracias al nuevo préstamo, Will ingresó al City Collage
of Tecnolgy neoyorquino, en donde su trabajo como brillante diseñador
lo puso en contacto con el catedrático de la Facultad de
Arquitectura, Agustín Maldonado, de origen argentino pero
con muchos años de radicar en Estados Unidos.
Maldonado, sin saber que Will es salvadoreño, le invitó
a participar en una campaña de ayuda para la construcción
de un hospital en El Salvador, auspiciado por la Misión Medica
Internacional.
Los estudiantes del City Tech colaboran con su tiempo y recursos
para desarrollar un diseño que no rompa con el medio ambiente
y la campiña salvadoreña. Así es como Will
concursa al lado de otros 40 estudiantes de segundo año de
la carrera de arquitectura.
Y a pesar de que él cursa su primer año, su propuesta
resultó ganadora.
Es un enorme orgullo como salvadoreño contribuir desde
aquí, con este diseño, y ayudar a una causa tan noble,
que beneficiará a personas de escasos recursos en mi país,
expresó con evidente emoción Will.
Fuga de cerebros nacionales
- Éste no es el primer caso de un compatriota cuyo trabajo
ha sobresalido.
- Un semanario dirigido por el salvadoreño Víctor
Alemán, en Los Ángeles, recibió 17 trofeos
por su calidad en Las Vegas.
- Moisés Marín, también compatriota, ha obtenido
diversos premios por su desempeño como karateca en la ciudad
de Montreal, Canadá.
- José Walter Tejada ganó una de las cinco sillas
de la Junta de Gobierno del Condado de Arlington, Virginia.
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