| |
Dudan
de pruebas de la defensa
Un
examen sicológico reveló que el acusado no representaba
ningún peligro para la sociedad, sin embargo, el jurado
consideró lo contrario
 |
|
Edificio de la Corte de
Justicia, lugar donde fue enjuiciado y penado el santaneco.
Foto EDH
|
Los abogados defensores trataron de convencer en un determinado
momento al jurado que Sorto no debería ser ejecutado por
sus crímenes, debido a que en su pasado habría sufrido
maltrato infantil.
El siquiatra forense Seth Silverman testificó que algunos
de los factores que pudieron haber desencadenado comportamientos
criminales son el hecho que Walter Alexander nació en una
situación de extrema pobreza en un poblado salvadoreño,
su madre le abandonó a temprana edad dejándole con
unos parientes, su abuelo fue bígamo, sufrió un fuerte
golpe de pequeño y no pudo pasar del primer año de
primaria.
Silverman dijo que esos y otros incidentes hicieron que Sorto fuera
vulnerable a las influencias negativas, como las de su amigo Edgardo
Rafael Cubas, otro de los involucrados en los asesinatos y a quien
conoció en 2001.
Durante su testimonio, el acusado dijo que Cubas asesinó
a cuatro personas entre 2001 y 2002.
Sin embargo, las declaraciones del siquiatra fueron consideradas
por la fiscalía como un ardid de los abogados defensores,
ya que al médico le pagaron 250 dólares la hora durante
sus entrevistas con el salvadoreño.
Además, durante dichos interrogatorios, el especialista no
discutió con el imputado sobre crímenes anteriores
como los cargos por asalto agravado, cometido en 1999, y por los
cuales recibió diez años de libertad condicional.
Silverman añadió que el salvadoreño no era
un peligro para la sociedad y pedía la sentencia de cadena
perpetua, ya que no presentaba una actividad criminal agresiva,
hasta que comenzó a relacionarse con Cubas a finales de 2001.
<<LEA ADEMAS>>
|
|