| |
Condenan
a otros salvadoreños
Las
sentencias dictadas se relacionan con homicidios cometidos por salvadoreños.
Arizona, Virginia, Texas y Louisiana registran casos en los últimos
seis años.
 |
|
En junio de 2001, el salvadoreño
Gilmar Guevara recibió una inyección letal en
Texas. Asesinó a tres personas.
Foto EDH
|
Al menos tres salvadoreños han muerto desde 1997 en Estados
Unidos, tras ser encontrados culpables de crímenes cometidos.
Un cuarto compatriota ha recibido pena de muerte y espera su posible
aplicación.
Cada caso se relaciona con un estado distinto en Estados Unidos.
En 1998 se registraron dos casos: el de José Jacobo Amaya
Ruiz y el de Manuel Ortiz.
El primero ocurrió en Tucson, Arizona. El compatriota Amaya
Ruiz fue condenado por asesinar a la estadounidense Kimberly López,
quien se encontraba embaraza.
De acuerdo con las informaciones divulgadas en aquella época,
el largo proceso judicial contra el salvadoreño desde el
principio estuvo plagado de dudas.
El segundo crimen se reportó desde Louisiana. Se comprobó
que Manuel Ortiz contrató a un sicario para asesinar a su
esposa, Traicie Williams, y a una amiga de ésta, Cheryl Mallory.
El crimen fue cometido el 23 de octubre de 1992, en el poblado de
Kenner.
Ortiz había intentado contratar a Carlos Saavedra para asesinar
a Williams. Pero este último denunció al salvadoreño
a las autoridades.
En 1994, Ortiz fue condenado a muerte y se reveló que el
crimen fue motivado por un seguro de vida de 900 mil dólares,
del cual el salvadoreño era el beneficiario.
Tercera muerte
El inmigrante salvadoreño Gilmar Guevara murió de
una inyección letal cuando tenía 31 años.
Cometió un doble crimen al tratar de robar en una tienda
de Houston y luego cometió otro asesinato, sin causas aparentes.
El jurado deliberó y determinó que de continuar viviendo,
Guevara representaría una futura amenaza para la sociedad.
De acuerdo con testigos del juicio, Guevara no evidenció
ninguna reacción al escuchar el veredicto.
El cuarto de los casos donde se involucra a un salvadoreño
condenado a muerte se registró en Fairfax, Virginia.
Un miembro de la Mara Salvatrucha, Óscar Omar Ramos Hernández,
asesinó a una mujer de 24 años.
La parte acusadora alegó que el salvadoreño atacó
a la inmigrante cuando ésta caminaba en un trayecto cercano
a su casa. Además del crimen, Ramos es acusado de otros delitos.
Una
de las historias más sonadas
-Tras 12 años de procesos legales, Amaya Ruiz recibió
condena a muerte por el asesinato de la estadounidense Kimberly
López y su hijo no nacido de cuatro meses, ocurrido en marzo
de 1985. Amaya Ruiz era un inmigrante indocumentado que trabajaba
como jardinero en el rancho de López, ubicado en las afueras
de Tucson.
El 28 de marzo de aquel año, un policía descubrió
el cadáver de la mujer dentro de un camión y minutos
antes había visto alejarse a un hombre de aspecto latino
del lugar. Un día después, Migración detuvo
a 14 indocumentados, entre ellos Amaya, quien había desaparecido
del rancho y era considerado como el primer sospechoso. Uno de los
abogados logró una confesión del compatriota: Yo
le quité la vida, admitió, por lo que fue sentenciado.
Muerte
para un pandillero
octubre de 2002
El secuestro y asesinato de una joven latina fue
el crimen por el que el estado de Virginia pidió la pena
capital para un miembro de la Mara Salvatrucha.
El acusado fue identificado como Óscar Omar Ramos Hernández,
quien al momento de la sentencia tenía 23 años.
De acuerdo con las investigaciones, el salvadoreño atacó
y asesinó a Diana García, de 24 años, en
agosto de 2001. Su cuerpo fue localizado el 13 de agosto de ese
año por una mujer que realizaba una caminata con su perro
en una zona periférica de Fairfax.
Contra el salvadoreño pesan otros cargos como apuñalamientos
y robos a mano armada.
Inyección
letal en Texas
junio de 2001
El salvadoreño Gilmar Guevara murió
debido a una inyección letal por asesinar a tres personas
en Texas.
Guevara mató a balazos, en junio de 2000, al surcoreano
Tae Yok, de 48 años, y al guatemalteco Gerardo Yaxon, de
21, quienes trabajaban en una tienda del sureste de Houston.
Durante el juicio realizado, la policía testificó
que Guevara confesó haber cometido los dos homicidios al
tratar de robar en la tienda donde laboraban los migrantes. Asimismo,
el compatriota se declaró culpable de un tercer asesinato,
cometido 90 minutos después de los primeros crímenes.
La tercera víctima fue identificada como Fredy Marroquín,
un guardia de 22 años.
|
|