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Davis
niega licencias a indocumentados
La
iniciativa de dar licencias a los indocumentados en proceso de legalización
fue nuevamente desbaratada
Eugenia Aponte
Corresponsal en Los Angeles
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| Con una firma el gobernador de Calfornia,
Gray Davis, hecho por tierra las ilusiones de miles de inmigrantes
que esperaban ansiosos el 30 de septiembre para comenzar a cambiar
sus vidas. Foto: EDH |
Con una firma el gobernador de Calfornia, Gray Davis, hecho por
tierra las ilusiones de miles de inmigrantes que esperaban ansiosos
el 30 de septiembre para comenzar a cambiar sus vidas.
El gobernador aguardó hasta el último minuto para
decidir en contra de la propuesta de ley AB60 presentada por el
asambleísta Gil Cedillo, medida que hubiese otorgado licencias
de conducir, según Cedillo, a más de un millón
de indocumentados en proceso de tramitar su residencia.
En la mesa del gobernador había dos propuestas que repercutían
hondo en la comundad hispana de California y se temía que,
como ya es costumbre en las decisiones importantes de este funcionario,
el aprobaria solamente una de las dos medidas.
Los afortunados en este caso fueron los campesinos quienes, de acuerdo
a la propuesta presentada por el senador John Burton de San Francisco,
a partir del 1o. de enero del 2003 tendrán la opción
de convocar a un mediador imparcial en caso que surgan conflictos
durante las negociaciones laborales con los patronos, derecho que
antes se les negaba tajantemente y que se traducía en numerosos
abusos contra este grupo, por tradición el más pobre
de la sociedad californiana.
Pero mientras éstos celebraban, una cantidad mucho mayor
de personas se lamentó que una vez más los esfuerzos
por aprobar una ley que otorge cierta legalidad a los inmigrantes
indocumentados, y sobre todo les conceda el privilegio de conducir
vehículos en las calles del estado, se quedó una vez
más a medio camino.
Hace dos años había ocurrido lo mismo con la AB1463
y el año pasado la misma AB60 fue retirada y revocada luego
de los ataques terroristas del 11 de septiembre, pese a que ya había
sido firmada y aprobada.
En esta oportunidad el primero en hacer acusaciones fuertes en contra
el gobernador Davis fue Gil Cedillo, quien acusó al mandatario
de mentir y utilizar a la comunidad inmigrante para sus fines políticos.
Además el asambleísta anunció que retirará
de inmediato su apoyo al gobernador, quien busca una reelección.
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| La idea original de Davis era diferenciar
las licencias de los indocumentados agregándoles una
letra o indicativo especial que las distinguiera de las licencias
normales. Foto: EDH |
Sin beneficios
Por ahora gran parte del más de un millón de personas,
que se estima resultarían beneficiadas si la AB60 u otra
propuesta similar alguna vez se aprueban, continuarán en
las calles probablemente conduciendo automoviles de forma ilegal,
empujados por la necesidad de transportarse, sin el entrenamiento
debido ni conocimiento alguno de las leyes de tránsito de
California, con lo que contribuyen a que las avenidas y autopistas
del estado sean aun más peligrosas.
Las distancias a recorrer en el despalzamiento diario de la casa
al trabajo son por lo general bastante grandes, razón que
obliga a muchos a infringuir la ley y manejar sin los debidos documentos,
o en su defecto, recurrir al ineficiente sistema de transporte público
sobre todo en las área urbanas de mayor concentración
inmigrante.
Por su parte, el asambleísta Gil Cedillo había advertido
que insistirá con su medida, y anoche mismo, tras conocer
la noticia del veto, reiteró que seguirá trabajando
hasta convertirla en realidad.
Cedillo entrará al senado californiano el proximo año,
sustituyendo a Richard Polanco, y desde ese nuevo puesto planea
ejercer presión, una vez más, sobre el tema de las
licencias para indocumentados.
Aunque no se ha dado aun a conocer qué motivó el veto
de la AB60, parece claro que la enmienda preparada por Cedillo a
petición expresa de Davis como requisito para convertiría
en ley, no llenó las expectativas del gobernador.
La SB804, como se llamó la enmienda en su etapa final, imponía
estrictas medidas de seguridad a quienes solicitaran el documento,
como por ejemplo la revisión de antecedentes penales y comprobante
de empleo y residencia en el estado. Pero según sus críticos,
esta era ambigua y podía ser invalidada fácilmente
por la forma en que estaba escrita, pese a haber sido preparada
en conjunto por empleados de la oficina de Davis y Cedillo, en un
esfuerzo por acomodar las demandas del funcionario.
La idea original de Davis era diferenciar las licencias de los indocumentados
agregándoles una letra o indicativo especial que las distinguiera
de las licencias normales, pero esto causó indignación
en la comunidad inmigrante que rechazó la idea por considerarla
discriminatoria.
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