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Tras sufrir un accidente en Chiapas
Un salvadoreño amputado desea jugar al baloncesto


La esposa del gobernador del Estado mexicano le regaló las prótesis para poder caminar.

Juan de Dios García
Corresponsal en México
elsalvador.com

nacional@elsalvador.com

Morena Bonilla, junto a su hermano Rafael, en una casa de inmigrantes chiapaneca. Foto: Juan de Dios García

“Los migrantes están preparados para morir, pero no para vivir mutilados o accidentados en la búsqueda del sueño americano”, dice Rafael Vinicio Bonilla Melgar, un joven salvadoreño de 26 años, originario de San Martín, San Salvador, quien le ganó la batalla a la muerte, y hoy se ha convertido en uno de los pilares del equipo de baloncesto chiapaneco.

A poco más de un año que salió de su país, Melgar recuerda con tristeza los dramáticos momentos cuando cayó de un ferrocarril en marcha en Chiapas, México, al intentar escapar de los delincuentes que asaltaban el transporte donde habían otros 300 centroamericanos.

“Estuve tirado por dos horas. Mi pierna se puso morada. Todos pensaban que iba a morir. Yo también lo pensé. El tren primero me agarró una pierna, y luego la otra, me jaló y quebró los brazos”, dice al tiempo que enseña las cicatrices de ese fatídico cinco de septiembre, que lo transformó en otro hombre.

Sentada junto a él, sobre una silla de ruedas, su hermana Morena Guadalupe Bonilla Melgar revive con dolor las escenas cuando su hermano estuvo a punto de morir desangrado.
“Oré y oré, y Dios me escuchó. Los hermanos del templo nos ayudaron, y pagaron el platino y clavos para la operación de los brazos”, dice Morena.

Y la interrumpe Rafael. “Todos sabemos sobre los riesgos. Antes de salir pensé y dije: si me muero, ni modo, pero nunca te imaginás lo que te va a pasar. Sabes que tienes que seguir adelante, pensando en que la vida será diferente”, relata.
Por ahora, su deseo es quedarse en México y jugar en el equipo de baloncesto Jaguares de Chiapas.

“Quiero ir a competir, pero necesito mi pasaporte, mis documentos para incorporarme de lleno al equipo. ¡Los admiro! Están igual que yo, son discapacitados. Han sacado fuerzas, y sobre todo, juegan muy bien”, dice con una tímida sonrisa.

Nervioso con la entrevista, va de un lugar a otro. Apenas tiene 15 días que la esposa del gobernador chiapaneco, Pablo Salazar Mendiguchía, le regaló las prótesis con la que ya camina. Antes le dio la silla de ruedas y las muletas.

“¡Dios lo salvó!”, afirma Morena. “Pensábamos que iba a morir y ahora juega baloncesto, está ilusionado, extraña las pupusas y a nuestra madre”, finaliza.

Otro compatriota necesita ayuda

El salvadoreño César Agustín Batres Hernández también cayó de un ferrocarril en Chiapas y quedó paralítico.
- Hernández necesita una operación de 13 mil dólares para poder volver a caminar.
- Está ingresado en el Hospital Regional de ese Estado mexicano.
- Es originario de Usulután y expresó su deseo de regresar.
- Si desea ayudarlo, puede escribir al correo: ayuda@elsalvador.com

 

 

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