| |
Repatrían cuerpo de joven indocumentado
El
cadáver de Abel Guzmán, quien murió arrollado
cuando intentaba abordar un ferrocarril en México, fue entregado
ayer a sus familiares por las autoridades de Tapachula.
|
|
|
Familiares del salvadoreño,
cargan el ataúd que contiene los restos de Abel Isaís,
quien murió arrollado por un tren en México.
Foto EDH
|
La necedad del hombre pesa más que la piedra y la
arena, dijo ayer la salvadoreña Rosa Amelinda Aguiluz
de Guzmán, quien entre lágrimas y sollozos llegó
a Tapachula, México, para repatriar el cadáver de
su hijo, Abel Isaís Guzmán.
El joven falleció a inicios de esta semana luego de ser arrollado
y mutilado de ambas piernas por el ferrocarril de la empresa Chiapas-Mayab
en su frustrado intento de atravesar el territorio mexicano rumbo
a los Estados Unidos.
Doña Amelinda, quien pertenece a la congregación religiosa
Fundamento Apostólico, recuerda con tristeza el día
en que vio partir a su hijo.
Hijo no se vaya, el Señor esta con nosotros. Yo no
tengo más que tres dólares para que lleve, quédese,
por favor, recuerda haberle dicho. La respuesta de Abel, quien
trabajaba como panificador en Apopa, fue contundente: Quiero
ir a los Estados Unidos, para juntar dinero y comprar un lote,
le habría dicho a su hijo, Daniel, el día en que emprendió
el viaje del que no regresaría jamás.
Daniel es huérfano ahora y al igual que su hermano dependerán
exclusivamente del cuidado de su madre, Matilde Rivera, de 23 años,
quien trabaja como obrera en una fábrica en Soyapango.
Triste repatriación
Antes de iniciar el camino a casa junto al cadáver de Abel,
doña Amelinda hizo un claro llamado a los salvadoreños
y centroamericanos que alguna vez han pensado emprender camino hacia
Estados Unidos como indocumentados.
Quédense en su casa. No se muevan de ahí. ¿Para
qué van a venir aquí, van a quedar como mi Abel?,
dice la desconsolada madre que no culpa a nadie de su desgracia,
excepto a la idea que algunos amigos de su hijo le infundieron cuando
le invitaron a ir al norte.
En medio del dolor, la actitud de esta señora es reflexiva.
México está lleno de cadáveres de indocumentados
y pertenecen a centroamericanos que aún no han sido indentificados,
dijo luego de pedir que sus palabras se difundan para que otros
salvadoreños no corran la misma suerte que su hijo.
El cuerpo de Abel será sepultado hoy en el cantón
Calle Real, de Apopa.
Desde diferentes partes del país, decenas de salvadoreños
emprenden a diario el peligroso camino hacia los Estados Unidos
en su afán de buscar mejores condiciones de vida para sus
familias. Pero son muchos aquellos cuyo anhelo se ve truncado por
la muerte.
|
|