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Un
trabajo de consejero
Trabajar
para servirle de la mejor manera a los más de 400 mil compatriotas
que viven en su área es la meta diaria de Luis Montes Brito,
el cónsul de El Salvador en Long Island Nueva York. Una de
las características de su gestión ha sido el impulso
a los valores culturales a través de las noches líricas
celebradas en el consulado una vez al mes
La organización de salvadoreños en el exterior juega
un rol fundamental en la realización de obras en el país.
Los consulados en las diferentes ciudades estadounidenses ayudan a
estas comunidades para tener un sentido de unidad y sentirse como
en casa.
Luis Montes Brito, cónsul en Long Island, New York, nos platica
un poco, a través de internet, acerca de las actividades de
su comunidad.
El Diario de Hoy: ¿Qué tipo de actividades realizan
en la comunidad?
Luis Montes Brito: Reuniones de trabajo para una causa específica
con las distintas organizaciones de salvadoreños, asistimos
a eventos de la comunidad, inauguración de negocios salvadoreños,
torneos de fútbol, reuniones con iglesias, entre otros.
A parte de los trabajos para actividades específicas y la asistencia
a eventos de la comunidad,
¿Cómo ayuda usted a las personas que tienen problemas
migratorios?
L.M.B.:Manteniendo informada a la comunidad sobre las nuevas leyes
de beneficios migratorios así como las vigentes,trabajando
con instituciones serias, con las comunidades de las iglesias para
informar a nuestra gente de las oportunidades que brinda la ley para
poder legalizar la situación de los compatriotas u obtener
su residencia de carácter permanente.
Este esfuerzo también se combina con empresas salvadoreñas,
como El Diario de Hoy, que brinda suplementos con información
valiosa para nuestra comunidad y que nosotros colaboramos en distribuir;
asimismo otras empresas que atienden a la población salvadoreña
que nos ayudan a difundir a través de la elaboración
de panfleto y/o patrocinando eventos de concentración de salvadoreños
para difundir la información.
¿Cómo ha sido su experiencia como cónsul?
L.M.B.: Maravillosa, en realidad yo creo que dentro de las cosas
que más pesaron en mi currículo para seleccionarme fue
mi vocación de servicio. Yo en El Salvador era Rotario y precisamente
trabajamos muy duro en beneficio de la comunidad, sobre todo para
los terremotos del 2001, construimos 32 casas permanentes en Verapaz,
San Vicente. En aquellos días yo pagaba por servir, ahora tengo
la enorme fortuna de que me pagan por hacer lo que me gusta, servir
a la gente.
¿Cómo ha sido su relación con la gente en
el trato personal y no en la oficina?
L.M.B.: Ha sido cálida, la comunidad salvadoreña
de Long Island es realmente especial, no ha perdido la hospitalidad
del salvadoreño y quiero decirle que también lo que
no les gusta saben expresarlo muy bien.
Este trabajo tiene mucho de consejero; yo lo comparo con el de alcalde
de una población pequeña. La gente sabe que nosotros
estamos para servirle; es más, desde mi llegada nuestro slogan
es Consulado General de El Salvador en Long Island un servicio
de hermanos para hermanos.
Un caso ilustrativo que ha vivido con los salvadoreños
L.M.B.: Un caso muy frecuente es querer obtener sus pasaportes
sin los documentos que señala la ley y muchos, alegando que
vienen de lejos, quieren que el documento se les emita sin cumplir
los requisitos de ley, lo cual obviamente no es posible. Algunos alegan
que no tienen partida de nacimiento porque la alcaldía de su
municipio fue quemada durante la guerra.
Con lo de la huega del Seguro Social, ¿ha escuchado algún
comentario sobre el tema?
L.M.B.: Aquí en Long Island ha pasado sin novedad, aunque
se sienten algunos síntomas de querer arengar a
la comunidad, enviando anónimos a los medios de comunicación,
o notas firmadas por personas con clara identificación política
que manifiestan peticiones o quejas contra el gobierno.
¿Hay algún tipo de organización política
dentro de las comunidades?.
L.M.B.: Hay algunas estructuras que quedaron desde el tiempo de
la guerra en El Salvador y que tienen una línea ideológica
claramente definida opuesta al gobierno.
¿Afectan estas estructuras la organización de actividades
o los planes del gobierno o ya no tienen fuerza?
L.M.B.: En realidad las organizaciones han evolucionado y su trabajo
es eminentemente comunitario, dentro de estas organizaciones hay algunos
pocos miembros que pareciera que no han tenido el mismo nivel de evolución
y se comportan como en El Salvador de hace 15 años. |
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