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Fervor
y alegría por Día de la Cruz en LA
El
tradicional Día de la Cruz también fue celebrado por
la comunidad hispana que reside en Los Ángeles, California.
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La señorita ASINCA,
posa junto al altar de la Cruz, durante la conmemoración
realizada en Los Ángeles.
Foto EDH
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El 3 de mayo lo recuerda Alma Claros como un día festivo
en su natal San Juan Nonualco, donde, aparte de adornar la cruz
con frutas y vistosas guirnaldas, los miembros de las distintas
cofradías se vestían con trajes típicos mientras
otros se disfrazaban para bailar la danza del Tigre y el Venado
después de una alegre procesión que recorre todo el
pueblo.
Al ritual le seguía una gran comilona con connotaciones religiosas
y paganas. Era algo muy bonito, muy alegre, una celebración
de la abundancia. En Los Ángeles, desde la distancia,
los salvadoreños también le hicieron honor a esa celebración.
Día de agradecimiento
Aunque sin bailes, desde hace cinco años la cadena de supermercados
Liborio tomó la iniciativa de honrar una costumbre propia
del Pulgarcito de América, para cuyo efecto se
construye una tarima en el mismo estacionamiento del popular negocio.
Del centro del entarimado se alzan los maderos entrelazados en forma
de cruz que, con gran esmero, los empleados decoran con frutas y
cintas de papel de colores.
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Lea además |
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La
Ciudadanía
Para muchos compatriotas
con posibilidades de naturalizarse dentro de Los Estados Unidos
y convertirse en ciudadanos de ese nación, representa
un dilema la transición que permite obtener los beneficios
de la ciudadanía versus los sentimientos
afectivos con su país.
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Desde ese sencillo e improvisado altar, la tienda obsequia a sus
clientes con sabrosas frutas propias de su tierra como mangos, melones,
guineos y naranjas, entre otras dulzuras.
Hacemos esto porque nos sentimos muy cerca de nuestros hermanos
salvadoreños, a quienes vemos no sólo como clientes
sino como amigos. Además nuestro negocio también es
propiedad de inmigrantes y por eso entendemos la importancia de
mantener vivas las costumbres, declaró Miguel Herrera,
un cubano con corazón salvadoreño que trabaja como
gerente de mercadeo de las tiendas Liborios y quien se considera
el más involucrado en mantener vivo el singular rito.
Este año la cruz se exhibe en la sucursal localizada entre
las calles tercera y Bonnie Brea, hasta donde llegan por igual salvadoreños,
guatemaltecos, puertorriqueños y mexicanos.
Nuestros antepasados también guardaban esa fiesta como
agradecimiento a los dioses por la abundancia de las cosechas,
comentó Marisa López, originaria de Michoacán,
México.
Para Francisco Ledesma, que no había visto una cruz decorada
desde que vive en Estados Unidos hace trece años, es una
oportunidad para que sus hijos aprendan un poco de su país.
Yo les hablo a mis hijos de las tradiciones de mi tierra,
pero a veces es difícil explicar porque ellos nunca han estado
allá; ahora viendo esto tan bonito, les da una idea a los
cipotes de qué habla uno. Me he entusiasmado tanto que voy
a ir a poner mi crucita en el patio, como siempre hizo mi madre
pa que el diablo se quedara fuera de la casa,
dijo Ledesma.
Pese a la lluvia, decenas de personas acudieron este sábado
por la mañana a la inauguración de la colorida y jugosa
exhibición que, esta vez, animó la popular presentadora
de televisión Claudia Melgar y que tuvo la presencia de la
Vicecónsul de El Salvador, Mirian Vargas, y miembros de las
principales organizaciones comunitarias con sede en la ciudad.
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