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Los
Angeles embelesada con El Famoso
A
los salvadoreños en Los Ángeles el corazón
no les cabe en el pecho. El título mundial de boxeo obtenido
por su compatriota Carlos El Famoso Hernández
todavía los tiene viajando sobre nubes rosadas.
Eugenia Aponte
Corresponsal, elsalvador.com
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| Carlos "El Famoso" Hernández
es levantado, luego de convertirse en el campeón mundial
superpluma de la Federación Internacional de Boxeo. Foto
EDH/Eugenia Aponte. |
Todos en Los Ángeles vieron la pelea y decenas de ansiosos
que quisieron acompañar a El Famoso hasta Las
Vegas para vivir con él sus gloriosos momentos.
Estos viajaron en caravana, unidos y vestidos de azul y blanco la
mañana del sábado. Las 9 a.m. era la hora largamente
esperada. Todos los que acudieron en esa caravana habían
comprado sus asientos con semanas de antelación.
El camino a recorrer era interminable y el trayecto a través
del árido desierto era poco pintoresco, pero en sus corazones
cada uno de los viajeros llevaba la ilusión de la victoria
y en los labios la sonrisa de la esperanza. La cita fue en el estacionamiento
de un supermercado de la cadena Liborios, localizado en el corazón
de Los Ángeles.
De ahí partieron con cierto retraso, pero con muchísimo
orden, una de las muchas caravanas que apoyaban a Carlos El
Famoso Hernández en los que todos sin falta, a esa
hora ya llamaban un evento histórico. En ese sitio también
se junto la prensa local que no daba crédito a la multitud
de personas ahí congregadas. Hasta la cadena televisiva Univision,
otras veces renuente a cubrir espectáculos por y para centroamericanos,
esta vez decidió destacar a un equipo completo de reconocidos
periodistas, encabezados por la salvadoreña Norma Roque,
a cubrir la travesía de estos millares de compatriotas unidos
en pos de un sueño.
Marta Vega y su esposo Juan Carlos estaban ahí aunque sin
boleto en mano, si con la esperanza de poder conseguir al menos
un asiento en caso que alguno quedara libre a ultima hora, pero
como explicó el organizador de esta comitiva, Enot Rubio,
todos los puestos se agotaron hacía más de diez días.
A esta hora no queda ni uno solo, dijo.
De todos lados, de todas formas
Aunque muchos, entre ellos Francisco Cerna, aseguraron a EL DIARIO
DE HOY que hubieran pagado con gusto hasta mil dólares. En
este caso el precio era el justo. Por cien dólares se incluía
el pasaje de ida y vuelta en autobús, hospedaje muy cerca
del celebre Mandalay Hotel y por supuesto lo más importante,
las codiciadas entradas a la pelea.
Mientras tanto, otros miles de salvadoreños viajaron en su
propio automóvil y los más solventes en aviones provenientes
de todos los estados de la nación norteamericana y hasta
desde El Salvador, como fue el caso de una pareja de hermanos profesionales
quienes confesaron haberse utilizado como excusa mutuamente ante
sus respectivas esposas, con tal de estar presentes
Yo le dije a mi mujer que mi hermano necesitaba que lo acompañara
por motivos de negocio y él hizo lo mismo con la suya,
aseguró el abogado quien prefirió permanecer en el
anonimato para preservar la paz y armonía matrimonial a su
regreso.
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| Desde muy temprano, muchos salvadoreños
se reunieron para unirse a la caravana que acompañó
al nuevo campeón. Foto EDH/Eugenia
Aponte. |
Pero pese a que este par recurrió a la mentira para llegar
hasta la ciudad de las luces, otros sentimientos más nobles
como la solidaridad y la unidad fueron los que se destacaron durante
la noche.
Pese a la gran cantidad de salvadoreños y a lo festivo de
la fecha, las autoridades locales no reportaron ni un solo incidente
adjudicado a los salvadoreños o salvatruchos
como algunos se proclamaban a gritos por doquier.
Todo era júbilo y orden, tanto en el interior del recinto
como en las varias fiestas y reuniones que se llevaron a cabo en
otros establecimientos de la ciudad de Las Vegas.
El momento esperado
En el Mandalay, que pese a su precio, también estaba repleto
de huéspedes salvadoreños, el ambiente era de euforia
total. Con cada puñetazo de El Famoso, cientos
se ponían de pie agitando sus banderas azul y blanco y gritando
al unísono ¡Famoso!, ¡Famoso!.
Más tarde en conferencia de prensa, entre lágrimas
el boxeador declaró que esos gritos de apoyo le dieron fuerzas
para luchar aun con más ganas y ganar ante la mirada incrédula
de millones de televidentes que presenciaban el espectáculo
pugilístico a través de sus televisores.
Sin embargo la alegría de los aficionados no es comparable
a la inmensa realización y triunfo reflejados en la mirada
húmeda de este hombre de origen salvadoreño que nos
robó el corazón con su carisma y espontaneidad.
Incapaz de contener su emoción, el joven promesa soltó
las lágrimas en más de una ocasión cuando la
gente lo abrazaba repetidamente. Quizá el momento más
emotivo que ésta reportera vivió esa noche ocurrió
en el ballroom del hotel Howard Johnson, cuando el boxeador fue
recibido por un gran número de compatriotas que lo alzaron
en brazos mientras los parlantes tocaban una y otra vez a todo volumen
la canción Reencuentro de Álvaro Torres.
Las lágrimas vertían de los ojos de mujeres, hombres
y ancianos por igual. Aún para los miembros de la prensa
salvadoreña e internacional resultaba imposible escapar a
ese sentimiento de orgullo y patriotismo tan hondos. Ahí
estaba Mauricio Cienfuegos, los líderes de varias comunidades
de salvadoreños radicados en el exterior, por lo menos un
Cónsul, decenas de funcionarios y personas de todos los ámbitos
sociales, políticos y económicos.
Durante varios minutos, las luces de decenas de flashes no cesaron
de parpadear. Finalmente, cinturón en mano, El Famoso
pudo pronunciar unas palabras, que casi nadie escuchó debido
al bullicio, excepto los pocos afortunados que estábamos
inmediatamente a su lado. Gracias, gracias, mi gente... mi
pueblo...se los debo todo a ustedes..., dijo con emoción.
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