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Un salvadoreño que no olvida a sus hermanos

La historia de muchos salvadoreños tiene puntos coincidentes: deciden irse, sufren, logran cruzar y se hacen el firme propósito de ayudar a sus hermanos

Jenny Flores
elsalvador.com

Mauricio García, inmigrante salvadoreño, ha logrado establecer su propia compañía de seguridad en Houston. Foto: EDH

Originario del cantón El Picacho, en el departamento de La Unión, Mauricio García concibió la idea de emigrar hacia los Estados Unidos a los 19 años.
El 26 de mayo de 1981 fue la fecha que marcaría el inicio de los grandes cambios en su vida.

Recordar ese día le ha significado conocer de primera mano lo que otros sufren en su carrera por llegar a Norteamérica, la misma experiencia por la cual hoy ha decidido ayudar a sus hermanos que logran cruzar la frontera.

Aunque no ha sido fácil, ha logrado superarse y tomar como reto lo que un día se prometió a sí mismo: ayudar a los cientos de salvadoreños que llegan a territorio estadounidense en busca de oportunidades y también a los que se quedan en su patria.
Actualmente radica en Houston, Texas, y desde ahí encamina sus esfuerzos en favor de muchos salvadoreños a través de su propia compañía de servicios de seguridad llamada “Houston Harris Division Patrol”.

García asegura que en su empresa el 85 por ciento de los empleados son salvadoreños inmigrantes.
“Siempre he querido ayudar a mi gente. Creo que sobre todo es por el sufrimiento que he pasado en mi vida. Mi plan es seguir ayudando, el dinero es bueno, pero es importante ser honesto y quiero pagarle bien a mi gente. Yo quiero ayudar a mi país, tengo muchos planes”, dice.
“Houston Harris Division Patrol” tiene presencia en El Salvador y emplea a unos 500 hombres distribuidos en ciudades como Austin, Houston, Dallas, Waco y, además, está en planes de expansión hacia Los Ángeles y México.
Para los terremotos del 2001, García ayudó a recolectar entre los salvadoreños unos 100 mil dólares para los damnificados.

El camino de muchos


Con maleta en mano, García abandonó El Salvador con destino a Houston, Texas.
Con un poco de dinero en su bolsillo y la compañía de un amigo, emprendió un viaje lleno de aventuras, peligros y esperanzas.

Primero, los “coyotes pícaros” como él los describe, le cobraban unos 25 dólares por cada uno para cruzarles el río; mientras que al otro lado, planeaban hacerles víctimas de la delincuencia.
“Cuando vi que estaban asaltando a mi amigo, metí la mano en la mochila que llevaba y dije: ‘Ya vengo cansado de matar gente en El Salvador, éste va a ser otro. El ladrón se asustó tanto que dejó su cuchillo tirado frente a nosotros”, dice entre risas.

En la actualidad, la “Houston Harris Division Patrol” emplea unos 500 hombres, de éstos el 80 por ciento son salvadoreños inmigrantes. Foto: EDH

Luego, el guía los abandonó y Mauricio estuvo a punto de morir ahogado. “Cuando dije ‘Dios, ayúdame’, una ramita topó en mí y comencé a subir por ella. Fue un milagro. Subí pidiendo que no se reventara. No pude creerlo. Lloré. Le grité a mi amigo que estaba bien” dice.
Las aventuras en México duraron cerca de dos meses, hasta que cruzaron la frontera escondidos en la parte trasera de una camioneta.

“Estábamos contentos, pero el coyote comenzó a tomar y peleó con un muchacho. Al mediodía siguiente ya le habían hecho un reporte para detenerlo, mientras nosotros estábamos encogidos ahí, doblados y con poco aire para respirar; pero pensábamos que el paso duraría cinco minutos y que no tendríamos ningún problema”.
Al final fueron 10 horas dentro de la camioneta, hasta que avisaron del problema del coyote y con suerte llegaron a recogerlos y auxiliarlos. La historia quedó atrás.
Por hoy, su reto más grande es establecerse de nuevo en su país, sin olvidarse de la ayuda que ha prometido brindar a los suyos.

Ley NACARA parte I

La Ley de Ajuste Nicaragüense y Alivio Centroamericano (NACARA) es uno de los programas migratorios vigentes para los compatriotas que quieren vivir legalmente en los Estados Unidos.
La NACARA fue firmada como ley en noviembre de 1997 y fue un sueño hecho realidad, pues provee reglas especiales para que ciertos guatemaltecos, salvadoreños y ciudadanos del ex bloque soviético apliquen a una suspensión de deportación o a una cancelación de expulsión de los Estados Unidos.

En el caso de los salvadoreños, existen ciertos requisitos para calificar a NACARA:
1. No haber sido convicto de un delito grave.
2. Haber ingresado a Estados Unidos antes de o hasta el 19 de septiembre de 1990 y haberse registrado bajo el Programa ABC (American Baptist Church) o bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS) antes o hasta el 31 de diciembre de 1991.
3. No haber sido detenido entrando a Estados Unidos después del 19 de diciembre de 1990.
4. Haber aplicado para asilo político ante el Servicio de Inmigración y Naturalización, antes o hasta el 1o. de abril de 1990.
5. Ser cónyuge o hijo de una persona que ganó su caso de NACARA.
6. Si es hijo de un beneficiario de NACARA, mayor de 21 años y soltero, debió haber ingresado a Estados Unidos antes o hasta el 1o. de octubre de 1990.
En adición a los anteriores requisitos, todo salvadoreño elegible para NACARA debe demostrar, además, buen carácter moral, evidencias de presencia física continua en Estados Unidos en las fechas indicadas, haber declarado impuestos y otras pruebas según el caso.
*Asociación de Salvadoreños en Los Ángeles (ASOSAL), Asesoría Migratoria, Tels. 275-9508/ 275-9509

 

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