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Mutilados trabajan en la construcción de albergue

Urgen de ayuda. El hogar de atención para víctimas de accidentes férreos sólo tiene 30 días para seguir funcionando en el actual local

Publicada 4
de enero 2005, El Diario de Hoy

Sede. El nuevo centro asistencial estará ubicado en la colonia Raymundo Henríquez.
Foto EDH / Juan de Dios García


Juan de Dios García/Chiapas.
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ayuda@elsalvador.com

Unos treinta inmigrantes centroamericanos, quienes perdieron alguna de sus extremidades en accidentes de tren mientras viajaban como ilegales a Estados Unidos, trabajan en la construcción del nuevo edificio donde funcionará el Albergue “Jesús el Buen Pastor”.

Actualmente la casa de atención al migrante funciona en un local alquilado, cuyo contrato venció el pasado 31 de diciembre. Sin embargo, los dueños del local decidieron otorgarles 30 días más, para que desocupen el lugar.

“Los muchachos iniciaron a fines del año pasado la construcción del nuevo albergue para que no cerremos”, dijo su fundadora, Olga Sánchez Martínez.

El grupo de extranjeros mutilados por el ferrocarril- trabajan a toda prisa, para construir el centro asistencial, el cual tendrá una superficie de mil 750 metros cuadrados.

Estará localizado en la colonia Raymundo Henríquez, en el sureño estado de Chiapas.

Desde las seis de la mañana hasta bien entrada la noche, los hombres sin alguno de sus brazos o piernas, trabajan de forma gratuita en la obra.
Lo hacen, según ellos, en “pago por las atenciones que esta samaritana (Olga) les brindó, una vez que perdieron sus extremidades”.
Las internas en el refugio también colaboran de buena gana.

Desde sus camas, algunas se ocupan de la confección de bordados y cojines de manta, los cuales venden a particulares.
Todos y todas las que colaboran son jóvenes campesinos y obreros de Honduras, El Salvador, Guatemala y México que dejaron a un lado las muletas, camas o sillas de ruedas y dedicarse al que será su hogar temporal mientras les otorgan sus prótesis necesarias.

Sánchez Martínez, la fundadora del hogar, indicó que ante la falta de ayuda gubernamental, lo único que pueden construir son galeras con las mínimas condiciones para atender a las actuales y futuras víctimas del tren.

“Quisiera un albergue digno para ellos, con más equipo de rehabilitación. Ahora estamos a la espera que alguien se toque el corazón y nos envíe un poco de ayuda”, concluyó Sánchez.


Auxilio para los inmigrantes
- Desde su fundación, en la casa del migrante han recibido atención más de ocho mil indocumentados.
- Actualmente atienden a 35. La mayoría es de nacionalidad hondureña, (19), además de ocho mexicanos, cinco guatemaltecos y tres salvadoreños. Todos han perdido alguna extremidad al caer del ferrocarril.
- El lugar funciona gracias a las donaciones de particulares o asociaciones pro migrantes.
- Allí necesitan diversos medicamentos para seguir la atención de los internos.


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