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Hay oportunidades gracias a programas y becas para hispanos
Deseo especializarme para ayudar a las mujeres latinas.
Carmen Renée Valdés / Sicóloga Clínica
Foto EDH
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Delia Molina
elsalvador.com
ayuda@elsalvador.com
Al poco tiempo de iniciada la guerra civil en El Salvador, la familia
de Carmen Renée Valdés partió hacia Estados Unidos
sin pensar en que ese momento triste de separación se convertiría,
más tarde, en uno lleno de éxitos y alegrías para
la entonces niña y sus padres.
Doña Ilsa y su esposo, Carlos, emigraron para darle un mejor porvenir
a su hija y a tres hermanitos más.
Nos fuimos por cinco años, allá hicieron parte de
la primaria, recuerda la madre.
Llamados por el amor a su tierra y los nexos familiares que mantenían,
los Valdés volvieron a radicarse en suelo salvadoreño.
Retornar al país no le resultó fácil a Carmen, quien
con 14 años cumplidos, tuvo que vencer la apatía de los
profesores del colegio donde fue matriculada.
Por haber asistido al sistema público estadounidense cuestionaban
sus habilidades y capacidades.
La joven se empeñó, entonces, en evidenciar su intelecto
y se autoimpuso un régimen de estudio para ser la mejor de la clase.
Entonces les demostró que podía y hasta fue parte
del cuadro de honor del colegio, relata la madre.
El rasgo de personalidad que emergió durante la adolescencia se
acentuó en la época universitaria. Primero, en la Universidad
Centroamericana José Simeón Cañas, donde
se recibió como sicóloga y, posteriormente, para dar el
salto definitivo hacia la formación de alto nivel.
Fue así como en 1996, decidida a encontrar mejores oportunidades
profesionales, entra en la Universidad John Hopkins en Baltimore, Maryland,
para estudiar una maestría en Sicología Clínica,
a lo que siguió un doctorado en la Universidad de Austin, Texas.
Su tenacidad y un poco de suerte, como ella misma les llama, le hicieron
llegar hasta la prestigiosa Universidad de Harvard, donde tuvo una de
las experiencias más gratas de su vida, sobre todo por la normalidad
con la que pudo asumirla.
Todo fue un juego del destino, dice la joven, quien se encuentra
de visita en el país para disfrutar las fiestas de navidad y fin
de año junto a su familia.
Fue una sorpresa, según Carmen, el ser seleccionada para acudir
a Harvard. Aunque reconoce el esfuerzo realizado durante los exámenes
de admisión.
Me escogieron de entre cientos de personas, fue increíble
ya que los requisitos eran muy altos, dice, ante las orgullosas
miradas de sus padres.
Pero el camino ascendente de esta compatriota no acabó en Harvard.
En septiembre pasado fue reclutada para trabajar en el famoso hospital
John Hopkins, siempre en Baltimore, donde comparte con renombrados expertos
en su área y de otras disciplinas.
A su juicio, el cargo logrado en el hospital es la coronación,
por ahora, de sus anhelos académicos y profesionales.
Un cúmulo de experiencias
- De su experiencia en Harvard sólo tiene buenos recuerdos.
- Al principio uno se siente intimidado porque cree que son grandes
eminencias y que no lo van a tomar en cuenta, pero en realidad es todo lo
contrario, aceptan la diversidad y valoran las opiniones, asegura
la joven.
- Carmen reconoce que gracias a su esfuerzo y miles de horas de estudio
logró obtener una beca para estudiar en la prestigiosa Universidad
de Harvard en donde se graduó como alumna sobresaliente.
- Con sus sueños académicos y profesionales cumplidos, hasta
ahora, Carmen Renée piensa poner en práctica sus conocimientos
en El Salvador.
- Entre sus proyectos se encuentra la creación de un programa o un
centro de atención exclusivo para mujeres.
- Piensa especializarse en la prevención y tratamiento de la depresión
para ayudar a las féminas salvadoreñas.

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