Francisco Ayala Silva
Tiempos del Mundo
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En 1986 el Presidente Ronald Reagan decretó la más amplia
amnistía para indocumentados en la historia norteamericana.
La orden fue producto del cabildeo de los gremios de propietarios de restaurantes
y hoteles, que se beneficiaron legalizando a sus empleados.
En pocos años se decretó el primer Estado de Protección
Temporal (TPS por sus siglas en inglés) para salvadoreños.
Una coalición de iglesias bautistas demandó al gobierno
federal, exigiendo para compatriotas y guatemaltecos las facilidades de
obtener asilo político que tenían los nicaragüenses
perseguidos por el sandinismo.
La Corte Suprema aceptó la demanda y la convirtió en el
acuerdo ABC (American Baptist Churchs). Fue un paso político inmenso,
porque obligó al Gobierno de Estados Unidos a aceptar que
en El Salvador había una guerra civil, dice el embajador
León.
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Son varias las organizaciones que asesoran a
los compatriotas en cuestiones legales.
Foto EDH |
Para el diplomático, los programas de legalización han
atraído más migración. Los salvadoreños,
una vez legalizados, tienden a traer a sus parientes, agrega.
En 1992 se firmó la paz en El Salvador. Los candidatos políticos
salvadoreños regularmente hacen proselitismo en Estados Unidos.
Hay políticos salvadoreños activos en Estados Unidos.
El norte de California tiene una senadora estatal de origen salvadoreño,
Liz Figueroa. La Asamblea Legislativa de Maryland cuenta con dos diputados
salvadoreños. La ciudad de Alexandria, Virginia, tiene un concejal
salvadoreño. Todos demócratas.
Hay salvadoreños en la NASA (Bernardo López), en la televisión
(Roberto Repreza, en Houston; Mario Sol, en Washington; Tony Mineros,
en Los Ángeles), editando películas y produciendo vídeo
(Paula Heredia en Nueva York y Verónica Milchorena, en Miami),
ganado el Oscar (Andre Guttfreund, en Los Ángeles), artistas, propietarios
de restaurantes, comercios; maestros y deportistas. También los
hay en la cárcel.
En 2002 fueron deportados 3,817 connacionales. Una cifra inferior a la
de Guatemala y Honduras. Sin embargo, 1,712 de ellos eran delincuentes,
un récord que sólo supera Dominicana.
La migración también produjo las violentas pandillas juveniles
conocidas como maras (de marabunta, una estampida
de hormigas devoradoras). Nacieron entre los adolescentes migrantes que
llegaron a Los Ángeles, donde se encontraron amenazados por pandillas
de otras etnias, desarraigados de su tierra y no arraigados en su nueva
patria. Algunos fueron deportados y, en El Salvador y Centroamérica,
recrearon a sus pandillas.
Actualmente son unos 70 mil pandilleros en toda la región, tan
violentos que los gobiernos de Honduras y El Salvador han tenido que movilizar
a sus ejércitos.
El futuro
Con el fin de la guerra salvadoreña, se redujo la migración,
pero jamás se detuvo. Tal vez es el proceso de reunificación
familiar que menciona el embajador León.
La única forma de regular la migración es que los
salvadoreños tengan oportunidades en El Salvador, detalla.
El último TPS ocurrió luego de los terremotos de enero y
febrero de 2001 (El autor de este reportaje es uno de los beneficiados
por ese programa).
Esos terremotos incrementaron las migraciones, con una diferencia. Esta
vez son los profesionales los que emigran. La cuota de desarraigo
del profesional es mucho más alta, revela el embajador León.
Un obrero deja casi nada, un profesional lo deja casi todo,
agrega.
Una muestra del impacto de la migración salvadoreña podría
explicar por qué la moneda de El Salvador es ahora el dólar.
