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| Colaborador. La fuerza de los compatriotas residentes
ha ganado la voluntad del asambleísta.
Fotos EDH/Archivo |
elsalvador.com
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Si algo guarda fresco en su memoria el
asambleísta Phill Ramos, cuando repasa sus años de servicio
como oficial de policía en Nueva York, son los abusos contra los
inmigrantes que le tocó presenciar y denunciar.
Corría el año 1979 y este joven idealista, estadounidense
de nacimiento e hispano de carne y sangre, había decidido ayudar
a la comunidad en una de las áreas en que creyó sería
más útil, el combate a la delincuencia.
Lamentablemente fui testigo directo del maltrato que en ocasiones
los agentes dan a quienes no hablan inglés o que no pueden demostrar
su legalidad en este país, dice pensativo este legislador
que asegura haber enfrentado grandes presiones por parte de sus compañeros
y jefes cuando optaba por denunciar los malos procedimientos.
El
ahora legislador
representa al Sexto
Distrito del Estado de Nueva York, que engloba las comunidades del
condado de Suffolk, donde se concentra la mayor parte de la población
salvadoreña en el área.
Ramos es originario del Bronx, pero se mudó
con su familia al barrio
hispano de Brentwood,
a temprana edad. Ahí
desarrolló su vocación de servicio en grupos escolares
y posteriormente en el cuerpo de policía, donde se enroló
en 1979.
Fue uno de los primeros policías hispanos en el departamento
y utilizó su experiencia para crear alianzas comunitarias para
combatir el crimen en la localidad.
En 1993 fue elegido
presidente de la Sociedad de Policías Hispanos del condado
y participó en la creación de un programa de mentores
para que
niños de origen latino y afroamericanos conocieran el trabajo
policial para mantenerlos alejados de la delincuencia. |
Mi mayor aspiración era mantener alejados
a los niños del crimen, que no siguieran por ese camino tan duro,
comenta Ramos, quien hace dos años dejó su placa con honores
y emprendió el camino de la política para lograr el mismo
objetivo, la protección de los vecindarios en que creció.
Es una trinchera distinta, pero los salvadoreños, que son
mayoría en mi jurisdicción, deben saber que tengo las puertas
abiertas para atender sus necesidades, dice el político,
tras ganar por amplia mayoría las elecciones estatales de 2002,
gracias al voto hispano.
El interés que Ramos tiene en esta comunidad es patente, no sólo
a través de las alianzas que ha promovido entre las fuerzas policiales
de su condado y la salvadoreña, sino también en su asistencia
al Primer Foro Presidencial con Salvadoreños en Exterior, realizado
el pasado mes de noviembre por el presidente salvadoreño Antonio
Saca.
Contra las maras... de aquí y allá
Phill Ramos fue el artífice de los convenios que
el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Ricardo Menesses
y el comisionado de la Policía del condado de Suffolk, Richard
Dormer, firmaron el pasado mes de octubre.
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| Acuerdo. El director policial (derecha) y el
legislador.. Fotos EDH/Archivo |
El contenido fundamental del acuerdo es el de aunar esfuerzos
para combatir el fenómeno de las maras, que afecta tanto en territorio
cuscatleco como en Long Island.
Ambos cuerpos policiales harán intercambio de información
tanto sobre el modo de accionar de estas pandillas, su organización
y las fichas de aquellos integrantes que hayan sido encontrados con violaciones
flagrantes a la ley.
Yo he sido policía y sé que la información
es el insumo principal si se quiere combatir el delito, comenta
Ramos, quien concibió el proyecto junto a otro grupo de salvadoreños,
entre ellos el cónsul de El Salvador en la localidad, Luis Montes
Brito.
Un comité de compatriotas residentes en Long Island, también
ha sido juramentado como grupo de apoyo para esta actividad.

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