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Hogar. A los esposos les acompañarán sus hijos Natalie
y Mauricio, que no conocen la nación..Foto
EDH / Francisco Sánchez
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Francisco Sánchez/Washington
elsalvador.com
ayuda@elsalvador.com
Los esposos Mauricio y Blanca Martínez
hacían, ayer, las últimas maletas en su casa ubicada en
Woodbridge, Virginia. Hoy llegan a su tierra natal, Chirilagua, San Miguel,
después de 17 años de ausencia.
Lo primero que haremos será visitar una iglesia para agradecer
a Dios, principalmente, por obtener la residencia legal en Estados Unidos,
dice Blanca.
La emoción y el nerviosismo se funden en ambos. Estoy que
no me aguanto por ver a mis padres que no los veo en tanto tiempo,
añade.
Su caso llegó a los medios informativos, debido a que esperaron
17 años para la legalización. Su historia se publicó
en elsalvador.com el 4 de junio pasado.
Ella es originaria de Chirilagua; él, de Usulután. Ambos
viajaron a Estados Unidos a diferentes lugares, pero el destino los unió
y ahora vuelven juntos a su país.
Quiero complacer a mi esposa
Al llegar nos quedaremos en casa
de sus padres ya que yo tengo la dicha de que mi madre viva con nosotros,
comenta Mauricio, quien ahora es un experimentado electricista.
Mientras en Chirilagua, doña Francisca Álvarez, madre de
Blanca, organiza el festejo para sus parientes.
Habrá gallina india y fresco de horchata, dijo.

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