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Caridad. Las limosnas sostienen el centro asistencial.
Foto EDH
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Juan de Dios García/Chiapas
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El 31 de diciembre vence el plazo de arrendamiento del edificio que ocupa
el Hogar Buen Pastor, donde se atiende a indocumentados víctimas
de accidentes en tren. Antes que ese día llegue se espera recibir
la ayuda necesaria para seguir atendiendo a los inmigrantes.
Olga Sánchez, fundadora y responsable del sitio, dice estar preocupada
por lo que está por ocurrir.
Sí, estamos con una preocupación muy grande
pero ya estamos construyendo una galera en el terreno que se compró
el año pasado con las limosna. Solamente se tiene el terreno, pero
queremos construir, pero estamos necesitados de ayuda, dijo.
En una porción de los más de 1,700 metros de terreno adquiridos
se espera construir el nuevo albergue Buen Pastor, que fue fundado hace
14 años.
En un principio el centro operó en un pequeño espacio anexo
a un hospital nacional y hace seis en un edificio alquilado.
Sánchez destaca la importancia de la atención que reciben
los accidentados de ahí que insista en mantenerlo en funcionamiento.
El inicio de esta idea, que Dios da, es a través del dolor,
a través de la angustia, a través del miedo de no morir
y para podernos acercar al que sufría, comenta.
Y añade: Inicié en el Hospital Regional donde llegaba
a visitar enfermos, posteriormente se trasladó a Los Cerritos y
yo seguía yendo.
Ahí me fui encontrando con salvadoreños, hondureños,
guatemaltecos y nicaragüenses que estaban solos, no tenían
ni quién les llevara medicamentos y así me fui involucrando,
relata.

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