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Sin miedo. El menor pasó dificultades para
reunirse con los suyos en California. Foto
Cortesía Paula Díaz, Hoy Los Angeles
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Cortesia Paula Díaz/Hoy
Los Ángeles
elsalvador.com
ayuda@elsalvador.com
Jonathan Alexander Martínez, un niño de 8 años de
edad, salió de El Salvador hace dos semanas, cruzó ilegalmente
la frontera estadounidense para reencontrarse con sus padres, a quienes
no veía desde hace cinco años.
El pequeño fue detenido la semana pasada por las autoridades de
Inmigración en Arizona, cuando le encontraron con cinco supuestos
indocumentados más.
Su madre, Rosalina Guadalupe Montoya, quien está amparada bajo
el Estatus de Protección Temporal (TPS), viajó a Arizona
para reclamarlo.
Firmé unos documentos con huella para que me lo entregaran,
dijo Montoya, y aseguró que su cuñada, quien le cuidaba
a su hijo en El Salvador, le informó hace dos semanas que el niño
había desaparecido.
En
la lucha por detener una deportación
-La Coalición Latinoamericana, presidida por Oswaldo Cabrera,
ha iniciado un proceso para evitar que el
pequeño sea devuelto a El Salvador.
- Se argumenta la reunificación de la familia Martínez
Montoya como punto clave a favor del niño.
-Ahora, él iniciará una nueva vida
estudiará
y
crecerá tranquilo al lado de sus padres, dijo Cabrera. |
No sabía que se había venido para
acá, él es un niño hiperactivo
Supusimos que
se había venido y tenía mucho miedo de lo que le pudiera
pasar algo porque uno ya sabe cómo es ese camino para llegar acá,
añadió la madre.
Mi cuñada está muy enferma y el niño se escapó
con un primo el día que ella salió a ver al médico,
agregó.
Aunque Montoya aseguró que el niño salió de El Salvador
con un familiar, al menor no le acompañaba nadie cuando fue encontrado
por las autoridades migratorias.
No sabemos qué pasó con el primo que venía
con él. A mí me llamaron del Servicio de Inmigración
para decirme que tenían al niño y que fuera por él,
relató.
Vistiendo un suéter de Disney y tenis nuevos, Jonathan dijo que
se sentía feliz porque podría pasar esta Navidad con sus
padres y su hermanita Lesly, de un año de edad. Cuando los padres
del menor salieron para Estados Unidos, él tenía tres años.
Yo me vine porque me sentía solo en El Salvador. Quería
estar con mis papás, dijo el niño, entre lágrimas.
Un primo me dijo que nos viniéramos, que él me traía.
Viajamos en bus, pasamos Guatemala y México, pero cuando llegamos
a Estados Unidos, en alguna parte, nos dijeron que nos tiráramos
al piso, sentí una linterna sobre mí y ahí fue cuando
nos encontraron.
El niño recibió una orden de deportación y debe presentarse
en 14 días a una corte de Inmigración para seguir un proceso
que puede terminar con su regreso a El Salvador.
Trabajaremos para que el niño no sufra daños sicológicos
y que no tenga que soportar un proceso de deportación, dijo
Oswaldo Cabrera, presidente de la Coalición Latinoamericana, grupo
que lleva el caso.

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