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Altruismo. Olga Sánchez Martínez
(última a la derecha), una mexicana que ha dedicado su vida
a asistir a los indocumentados.
Foto EDH/CortesiaJuan de Dios Garcia. |
Erick Rodríguez
elsalvador.com
ayuda@elsalvador.com
El
albergue Jesús es el buen Pastor, que funciona en Tapachula,
Chiapas, México, donde muchos inmigrantes salvadoreños y
centroamericanos son acogidos tras ser mutilados por el tren en su intento
de llegar ilegalmente a los Estados Unidos, necesita ahora de ayuda.
El inminente desalojo del local, para el 31 de diciembre de este año,
les hace enfrentar un posible cierre de actividades, informó a
elsalvador.com su fund0adora y coordinadora, Olga Sánchez Martínez.
Atención
al ilegal
- Esta casa de atención al migrante se encuentra ubicada en
la 11a. Privada Sur 305, entre 28 y 30 Oriente, en Tapachula.
- Desde su creación han atendido a más de ocho mil indocumentados,
la mayoría centroamericanos, que han caído del tren
y que han perdido sus extremidades.
- Actualmente 37 personas se encuentran en proceso de recuperación.
De ellos, 22 son hondureños, 3 salvadoreños, 4 guatemaltecos
y 8 mexicanos.
- En la construcción del nuevo edificio están trabajando
alrededor de 10 personas de diferentes nacionalidades.
- No cuentan con apoyo del Gobierno mexicano, ni empresa privada. |
Según la fuente, el lugar que ocupan actualmente
debe ser entregado, ya que se les había prestado mientras construían
un edificio propio para el cual ya tienen el terreno.
Sin embargo, la construcción va a paso lento, porque no cuentan
con el dinero suficiente para concluir la obra y el tiempo se ha vuelto
su peor enemigo.
Aunque sea con una pata (pierna), pero vamos a terminar de construir
el albergue, declaró Walter Álvarez, un joven hondureño
que perdió una pierna en la peligrosa travesía.
Desde su fundación y hasta la fecha, el refugio sale adelante gracias
a la caridad de personas altruistas, ya que no reciben ayuda de ninguna
institución gubernamental ni privada.
Todos los días, desde temprano, doña Olga sale a las calles
de Tapachula a pedir limosnas, con lo que compra comida y
medicamentos para los inmigrantes.
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Compatriotas. Muchos han sido atendidos en el
albergue.
Foto EDH/CortesiaJuan de Dios Garcia. |
La benefactora aseguró que buscó ayuda del
gobierno mexicano y solicitó una audiencia con el Presidente Vicente
Fox, pero nunca le ha sido concedida. Sus súplicas al Instituto
Nacional de Migración (INM), también han sido en vano.
Este albergue presta la atención médica que el sistema hospitalario
chiapaneco debería dar a los migrantes que sufren accidentes en
su territorio.
Pese a ello, explica, el Ministerio de Salud también ha rehusado
proveer medicamentos para este fin.
Ya hemos agotado todos los medios y el gobierno mexicano nos ha
negado la ayuda, dijo el hondureño Donald Antonio Ramírez,
quien permanece en la casa hogar desde hace ocho meses, luego de perder
sus dos extremidades inferiores al caer del tren.
La casa fue abierta hace trece años. Su fundadora explicó
que no tienen cifras exactas de cuántas personas ha mutilado el
ferrocarril, pero la fundación ha asistido a más de ocho
mil sin papeles, en su mayoría procedentes de Guatemala,
Honduras, Nicaragua y El Salvador.

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