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Albergue mexicano de migrantes en peligro por desalojo de local

Ayuda. La Casa Hogar se especializa en la atención a personas que son arrolladas por el tren en Chiapas. Urgen de una nueva sede

Publicada 6
de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Altruismo. Olga Sánchez Martínez (última a la derecha), una mexicana que ha dedicado su vida a asistir a los indocumentados.
Foto EDH/CortesiaJuan de Dios Garcia.
Erick Rodríguez
elsalvador.com
ayuda@elsalvador.com

El albergue “Jesús es el buen Pastor”, que funciona en Tapachula, Chiapas, México, donde muchos inmigrantes salvadoreños y centroamericanos son acogidos tras ser mutilados por el tren en su intento de llegar ilegalmente a los Estados Unidos, necesita ahora de ayuda.

El inminente desalojo del local, para el 31 de diciembre de este año, les hace enfrentar un posible cierre de actividades, informó a elsalvador.com su fund0adora y coordinadora, Olga Sánchez Martínez.

Atención al ilegal
- Esta casa de atención al migrante se encuentra ubicada en la 11a. Privada Sur 305, entre 28 y 30 Oriente, en Tapachula.
- Desde su creación han atendido a más de ocho mil indocumentados, la mayoría centroamericanos, que han caído del tren y que han perdido sus extremidades.
- Actualmente 37 personas se encuentran en proceso de recuperación. De ellos, 22 son hondureños, 3 salvadoreños, 4 guatemaltecos y 8 mexicanos.
- En la construcción del nuevo edificio están trabajando alrededor de 10 personas de diferentes nacionalidades.
- No cuentan con apoyo del Gobierno mexicano, ni empresa privada.

Según la fuente, el lugar que ocupan actualmente debe ser entregado, ya que se les había prestado mientras construían un edificio propio para el cual ya tienen el terreno.

Sin embargo, la construcción va a paso lento, porque no cuentan con el dinero suficiente para concluir la obra y el tiempo se ha vuelto su peor enemigo.

“Aunque sea con una pata (pierna), pero vamos a terminar de construir el albergue”, declaró Walter Álvarez, un joven hondureño que perdió una pierna en la peligrosa travesía.

Desde su fundación y hasta la fecha, el refugio sale adelante gracias a la caridad de personas altruistas, ya que no reciben ayuda de ninguna institución gubernamental ni privada.

Todos los días, desde temprano, doña Olga sale a las calles de Tapachula a pedir “limosnas”, con lo que compra comida y medicamentos para los inmigrantes.

Compatriotas. Muchos han sido atendidos en el albergue.
Foto EDH/CortesiaJuan de Dios Garcia.

La benefactora aseguró que buscó ayuda del gobierno mexicano y solicitó una audiencia con el Presidente Vicente Fox, pero nunca le ha sido concedida. Sus súplicas al Instituto Nacional de Migración (INM), también han sido en vano.

Este albergue presta la atención médica que el sistema hospitalario chiapaneco debería dar a los migrantes que sufren accidentes en su territorio.

Pese a ello, explica, el Ministerio de Salud también ha rehusado proveer medicamentos para este fin.

“Ya hemos agotado todos los medios y el gobierno mexicano nos ha negado la ayuda”, dijo el hondureño Donald Antonio Ramírez, quien permanece en la casa hogar desde hace ocho meses, luego de perder sus dos extremidades inferiores al caer del tren.

La casa fue abierta hace trece años. Su fundadora explicó que no tienen cifras exactas de cuántas personas ha mutilado el ferrocarril, pero la fundación ha asistido a más de ocho mil “sin papeles”, en su mayoría procedentes de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador.


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