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| Colega. Elías Antonio Saca viajó
en septiembre pasado a Estados Unidos a abogar por una nueva extensión
del TPS.Foto EDH |
Reuters
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El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, está
listo para usar parte de su nuevo capital político en una reforma
migratoria, pero deberá afrontar la feroz oposición conservadora
dentro de su propio partido, dijeron el jueves analistas.
En enero pasado, el mandatario propuso que se permita a parte de los entre
8 y 10 millones de inmigrantes ilegales obtener visas de trabajo por al
menos seis años.
Nuestras leyes deberían permitir que los extranjeros que
estén interesados en puestos de trabajo que los estadounidenses
no toman puedan entrar en el país, dijo el Presidente en
aquel momento.
Pero la Casa Blanca no impulsó el plan con fuerza durante el año
electoral y la propuesta no llegó a ninguna parte en el Congreso.
En la actualidad, el gobierno de Bush ha dicho que quiere revivir la iniciativa.
El secretario de Estado, Colin Powell, dijo esta semana en México
que ésta es una prioridad en su segundo término presidencial.
Voto hispano
Según encuestas, el líder republicano ganó el 44
por ciento del voto hispano en la elección del 2 de noviembre,
una mejora frente al 35 por ciento que consiguió en 2000.
Sin embargo, hay una porción importante de su partido que se opone
a hacer cualquier tipo de concesión a los sin papeles
y que incluso quiere que se establezcan restricciones, aún a la
vía legal de ingreso al país.
Esta facción se ha visto fortalecida por la elección, especialmente
en el Senado, dijo Mark Krikorian, director del Centro de Estudios Migratorios,
un grupo que promueve más límites a la inmigración.
A pesar de las dificultades, Bush podría tener éxito con
su reforma si consiguiera forjar una coalición bipartidista, dijo
Roberto Deposado, presidente de la Coalición Latina.
La única forma de conseguir que pase por el Congreso es redactando
una ley que ayude a los inmigrantes ilegales que ya están aquí
a legalizarse, pero que al mismo tiempo impida de aquí en adelante
este tipo de inmigración fortaleciendo los controles fronterizos,
dijo.
Un grupo considerable de salvadoreños se encuentra en esta situación,
aunque una parte de ellos, cerca de 250 mil, están actualmente
amparados por el Programa de Protección Temporal (TPS), lanzado
por el Gobierno estadounidense tras los terremotos de 2001, pero que llega
a su fin el año entrante.

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