 |
| Cansados. Además de Ana Marina (al fondo) y sus tres vástagos,
66 personas más retornaron forzadamente al país.
Fotos EDH |
Oscar Tenorio
elsalvador.com
ayuda@elsalvador.com
La madre y sus descendientes
salieron por la puerta principal del aeropuerto de Comalapa, con unas
bolsas y una caja en sus manos, sin que nadie les esperara. Venían
deportados de los Estados Unidos.
Así terminaba un largo viaje que hace varios meses iniciaron, a
pie, doña Ana Marina Padilla Villafuerte y sus hijos: Carla Patricia,
de 20 años; Francis Alexander, de 14, y Laura Estefani, de 13,
cuando salieron de su casa en Ahuachapán y dejaron el país
con la intención de llegar a los Estados Unidos.
De todos lo caminos, eligieron (o les obligaron a) tomar el más
difícil, por el desierto de Arizona. Fueron detenidos por las autoridades
estadounidenses el 21 de septiembre anterior en la ciudad de Tucson, a
unos 130 kilómetros de la frontera común con México,
Nogales.
Dos días después, les trasladaron a diferentes lugares.
Doña Ana Marina fue llevada al Centro de Detención de Florence,
y sus hijos, internados en un centro para menores en la ciudad de Phoenix.
La distancia entre ambos puntos es de unos 120 kilómetros.
Allí debían esperar mientras realizaban los trámites
de deportación.
El caso llamó la atención de los diplomáticos del
Consulado de El Salvador en Las Vegas, que asiste a los detenidos en Phoenix,
debido a la valentía y a los múltiples riesgos que afrontaron
la madre y sus tres vástagos, al cruzar el desierto, en donde muchos
caen derrotados y pierden la vida.
De acuerdo con Julio Calderón, quien es el encargado de las deportaciones
del consulado salvadoreño en Las Vegas, tanto la mujer como los
jóvenes estuvieron en buenas condiciones durante el tiempo que
permanecieron detenidos.
Ayer, como ya estaba previsto, doña Ana Marina, Carla, Francis
y Laura fueron deportados junto a otras 66 personas más que estaban
detenidas en diferentes centros de los Estados Unidos.
 |
| Prisión. Fachada del Centro de Detención de Florence..
Fotos EDH |
Todos venían en una avión fletado, pagado
por el Gobierno norteamericano, que aterrizó en Comalapa a media
tarde.
Uno por uno, comenzaron a salir, sin saber qué hacer, totalmente
desorientados. Cuando les tocó el turno, los hijos de doña
Ana Marina se taparon sus rostros.
La madre apenas alcanzó a decir a secas: ¡Se acabó!.
Así, con frustración y cansancio, concluía la pesadilla.
Los niños que cruzaron el infierno
Tanto a los diplomáticos salvadoreños como
a las autoridades estadounidenses, les preocupa mucho el tráfico
ilegales de pequeños, debido a los riesgos a los que son expuestos.
En el área del desierto de Arizona, los agentes de la Patrulla
Fronteriza estadounidense lograron rescatar a nueve menores, quienes fueron
llevados a un centro especial en la ciudad de Phoenix.
Entre todos los casos, el que más recuerdan, con asombro e indignación,
es el de un pequeño de cinco años que fue abandonado en
el desierto por el coyote, cuando fue descubierto por los de la Border
Patrol.
El niño tenía llagas y heridas de alambre de púas
en diferentes partes del cuerpo. En una de sus manos llevaba un papel,
doblado, en el que estaba anotado un número telefónico.
Como fue encontrado en medio de migrantes mexicanos, los policías
creyeron que era de esa nación. Sin embargo, luego descubrieron
que era salvadoreño y llamaron a los diplomáticos del consulado
en Las Vegas. Al final fue entregado a sus padres, porque ellos tenían
un permiso temporal de estadía en la nación norteamericana.
El paso por Nogales
- Entre abril y septiembre, fueron detenidos 709 salvadoreños ilegales
en la zona de Tucson, Arizona, que comprende una gran extensión de
desierto.
- Todos ellos fueron internados en el Centro de Detención de Florence,
entre Tucson y Phoenix, mientras realizan el trámite de expulsión.
- El consulado de El Salvador en Las Vegas asistió a estos compatriotas
y les proporcionó pasaportes provisionales, para que pudieran retornar
al país.

|