elsalvador.com WWW
Portada Archivos Correo Chat Foros Clasificados Revistas Canales Sitios asociados Diarios Mundo

Soldado salvadoreño afronta deportación

En Iraq. El compatriota perteneció a la marina estadounidense. Tiene antecedentes en California.

Publicada 30 septiembre 2004, El Diario de Hoy

Espera. Óscar Ramos Reyes ansía que su caso se resuelva a su favor y en corto tiempo. Foto cortesía Joshua Vázquez Bernal/Los Ángeles

Periódico Hoy/Los Ángeles
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

Después de haber arriesgado su vida en la guerra de Iraq, el salvadoreño Óscar Ramos Reyes llegó hace dos semanas a su hogar de North Hills, California, para continuar una batalla que inició hace siete años contra el Servicio de Inmigración.

Miembro de la Marina Estadounidense, este joven de 29 años y quien llegó a Estados Unidos en 1984, enfrenta un proceso de deportación.

Todo comenzó en 1993, cuando fue arrestado durante una balacera ocurrida en Los Ángeles.

“Cuando uno está joven se junta con malas compañías. Andaba con unos muchachos y alguien disparó, y al único que agarraron fue a mí”, relató.

“Me dieron cinco años pero sólo hice tres y medio. Luego me pasaron al centro de detención de Inmigración y allí estuve seis meses”.

En noviembre de 1997, después de pagar una fianza, Ramos salió libre para empezar el proceso de deportación. En marzo de 2001 pensó que debía cambiar su vida y se enlistó.

Según Tina Virey, de la Oficina de reclutamiento de la Marina en Los Ángeles, según el delito que se haya cometido, la dependencia acepta al solicitante. Ramos fue aceptado sin mayores problemas.

El 5 de enero pasado, Ramos fue enviado a Iraq, por ocho meses, para apoyar al ejército estadounidense.

“Siempre estábamos armados, porque donde estábamos había combates. Nosotros debíamos surtir de combustible a los carros, aviones y a los tanques… Al principio tuve un poco de temor, pero fue más el miedo que sentí cuando la guerra en El Salvador”, comentó.

“Esto es lo mejor que me ha podido pasar”, expresó Ramos, quien a mediados de octubre debe presentarse ante un tribunal de Inmigración para definir su caso.

“No sé como vamos a salir de esta corte. Yo me he portado bien, no he tenido ningún problema con la policía; ni multas he tenido. No pienso que ellos tengan algo para no dejarme quedar aquí”, sostuvo.

elsalvador.com WWW