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Un genial regreso a clases para Gabriela

Niña con talento. Su condición de migrante no le ha impedido brillar en el sistema escolar estadounidense

Publicada 21 septiembre 2004, El Diario de Hoy

Al colegio. La pequeña Gaby, en ruta como cada mañana a su jornada educativa.

Francisco Sánchez/Virginia
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

Hello, how are you?”, era lo único que Gabriela sabía decir en inglés cuando llegó a Estados Unidos, en marzo de 2001. Hoy estudia en una escuela especial donde asisten los mejores estudiantes de primaria en el Condado de Prince Williams, Estado de Virginia.

Esta niña de 11 años vivió la separación de sus padres, que emigraron de El Salvador en 1997 en busca de mejores oportunidades de vida.

Por cuatro años, ella quedó bajo la responsabilidad de sus abuelos, quienes le llenaron de cariño y cuidados mientras sus progenitores se estabilizaban en su nuevo país.
Afortunadamente, sus padres lograron obtener la residencia por medio de una carta de empleo, lo que les permitió llevarla con ellos.

La primera escuela a la que asistió era del sector público en el área de Alexandria, Virginia.
Pero el buen desempeño escolar y sus excelentes calificaciones le llevaron a ser seleccionada para formar parte de un programa especial para alumnos talentosos y dotados que tiene el Estado para que este tipo de estudiantes desarrollen cualidades especiales.
“No pudimos inscribirla en el programa porque nos mudamos a otro condado”, comenta su madre, Carolina Sánchez, originaria de San Salvador.

Pero Gaby, como es llamada por sus padres, logró ser seleccionada nuevamente, no sólo por sus calificaciones, sino por lograr un nivel avanzado de inglés en corto tiempo.

El año escolar inició este mes de septiembre con especial emoción para la pequeña, sobre todo porque al fin logró ser admitida en la Porter Tradicional School, una escuela de altos estándares educativos, lo cual es un premio a su esfuerzo y capacidad.

Feliz. A sus 11 años es consciente de sus logros.

En su nuevo centro de estudios, los maestros y los recursos que se invierten están destinados a potenciar los talentos y habilidades especiales que tienen alumnos como Gabriela, e ingresar a ella se considera un verdadero privilegio para cualquier niño en esta nación.

“Para que mi hija estudiara aquí fue necesario que ingresáramos la solicitud con mucha anticipación, incluso antes de que la escuela fuera construida”, dice la orgullosa madre.

Según ella, sin que la niña siquiera lo sospechara, la maestra de cuarto grado de su escuela anterior la sometió a exámenes de un nivel superior, los cuales aprobó con calificaciones que estuvieron por encima del estándar normal.

Eso confirmó las condiciones que Gaby tenía para optar al programa, el cual recibe una gran cantidad de solicitudes, la mayoría de las cuales corresponde a niños estadounidenses de nacimiento.

“En esta escuela lo único que vale es el esfuerzo, la dedicación y el comportamiento de los aplicantes. Sólo quienes lo hacen bien ganan ese privilegio”, añade Carolina.

La escuela Porter es la única en el condado de Prince Williams que tiene esta modalidad, similar al ofrecido sólo por las escuelas privadas en este país.

“Yo siempre había querido inscribir a mi hija en una escuela privada, pero no contamos con los recursos económicos para hacerlo, pues en ellas las mensualidades más bajas son de hasta 300 dólares”, comenta la madre.


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