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Azul y blanco en Brentwood

C.A. y México. Los países mesoamericanos se unieron para realizar una gran fiesta cívica. Desfiles y, al final, un festival bailable. La alegría cuscatleca fue patente

Publicada 17 septiembre 2004, El Diario de Hoy

Festival cívico . Hondureños, nicaragüenses, costarricenses y salvadoreños se unieron en esta fiesta para todos. Fotos: EDH

Jenny Flores
Enviada especial
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

Más de 30 mil centroamericanos, en su mayoría salvadoreños, lograron paralizar ayer cerca de dos kilómetros de la Avenida Suffolk, en Brentwood, Long Island.

¿El motivo? Las fiestas patrias, naturalmente, que este mes de septiembre se celebran en varias comunidades de compatriotas que residen fuera de nuestro país.

Esa larga avenida fue el punto de reunión para celebrar el 183 aniversario de la Independencia y ahí mismo las banderas azul y blanco hicieron competencia al cielo para dar el marco en el que carrozas alegóricas, cachiporristas, artistas, una melodiosa “banda de paz” de la localidad y diversas delegaciones de funcionarios centroamericanos acreditados en esta área neoyorkina, desfilaron para mostrar su orgullo salvadoreño.

Residentes 420 MIL salvadoreños viven en Nueva York y sus alrededores
Una comunidad muy extensa
- Los principales estados de la costa este de los Estados Unidos en donde se han radicado compatriotas son Maryland, Virginia
y Nueva York.
- Después de California, con 1.5 millones de salvadoreños, Nueva York es el que tiene la comunidad más grande en el extranjero.
- Washington DC y sus alrededores sería el tercero, con más de 150 mil connacionales.

El desfile inició a las 10:30 de la mañana y finalizó tres horas después en el parqueo de la estación central de la ciudad de Brentwood, para dar paso al festival artístico, que se prolongó hasta las ocho de la noche.

El aroma de las pupusas, los pasteles, tamales y demás platillos típicos inundaron la zona ofreciendo a los asistentes un agradable paseo por la cocina de su tierra.

El comercio también tuvo su espacio para ofrecer toda serie de emblemas nostálgicos impresos en gorras, camisetas, banderas, llaveros y otros. El día lo ameritaba, pues el público decidió uniformarse y vestir alegremente los colores nacionales.

Este es el segundo año en que el consulado y la Asociación Salvadoreña en Long Island realizan este festival, denominado “Viva Centroamérica y México”, debido a que estas naciones no sólo se comparten las fechas de las fiestas patrias, sino también la condición de migrantes en un país que, además de acogerles con trabajo y un nuevo estilo de vida, les permite celebrarlas.

A la celebración cuscatleca y centroamericana fueron también invitados el canciller salvadoreño, Francisco Laínez, quien fue nombrado Gran Mariscal Centroamericano; le acompañaron el titular del Ministerio de Trabajo, Roberto Espinal, como Mariscal para los connacionales, el secretario general de la Juventud, César Funes, y la viceministra para los Salvadoreños en el Exterior, Margarita Escobar.

Además hubo representación de políticos estadounidenses que, sin reparo, se unieron a la fiesta. Entre ellos destacó la presencia del asambleísta estatal Philip Ramos, el legislador Ricardo Montano y el comisionado de la policía del condado de Suffolk, Richard Dormer.

La ciudad de Brentwood es una de las que concentra mayor número de salvadoreños en la costa Este de los Estados Unidos. En el área de Long Island viven cerca de 200 mil compatriotas, la mayoría de ellos originarios del oriente del país.


Una fiesta que hizo sentirse como en casa

Marta Gutiérrez, de 21 años, y su esposo Óscar Vásquez, de 24, llegaron muy temprano para asegurarse un buen puesto, desde donde pudieran observar el espectáculo cívico.

Funcionarios. El Gobierno de El Salvador fue representado. Fotos: EDH

Ellos son parte de los más de 200 mil salvadoreños que residen en el área y que se unieron a un buen grupo de sus compatriotas para celebrar a su patria desde lo lejos.

“Esta fiesta es como estar en casa. Me hace sentir cerca de mi tierra, la que dejé hace seis años y que no he vuelto a visitar”, dice la joven, originaria de Nueva Esparta, La Unión, pero cuyo acento ya suena a norteamericano.

Marcos Díaz, de Morazán, dejó su pueblo hace 13 años y también coincide en que “asiste porque quiere sentirse cerca de su país”.

La población latina, y en especial la salvadoreña, sigue creciendo en esta zona de Nueva York. Prueba de ellos es que, según las autoridades consulares, cada vez hay más participación en este tipo de eventos.

Arely Ortega es un ejemplo de estos nuevos inmigrantes que llegan en busca de un mejor futuro. Ella tiene cinco meses de haber salido “por tierra” desde Chalatenango.

“Me agrada tanto ver a la gente que es como uno, se siente en ambiente, en este país donde todo es tan diferente”, comenta Ortega, mientras con su mano ondea la bandera salvadoreña, junto a su familia.

Con mayor o menor fervor, lo cierto es que esta fiesta es el pretexto perfecto para unir a esta comunidad que lleva a El Salvador muy adentro.


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