Por
Karen Azucena
Corresponsal en Miami
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
No hay tiempo que perder:
es hora de asegurar puertas y ventanas, guardar objetos del jardín,
preparar un plan de emergencia familiar, almacenar agua y alimentos no
perecederos y aprovisionarse de gasolina y baterías.
En las calles de Miami ha aumentado el caos vehicular. Miles de residentes
se apresuran a comprar los productos de primera necesidad, sacar dinero
del banco y visitar a sus familiares, en particular a los de mayor edad.
Muchos han optado por evacuar las zonas costeras.
Los salvadoreños que habitan en el sur de la Florida no son la
excepción. De una u otra forma, cada uno se está preparando
para enfrentar a Frances, a menos de un mes desde que el huracán
Charley azotara el centro de la Florida.
Alejandra Orellana, originaria de San Pablo Tacachico,
La Libertad, se mudó al sur de Miami a penas cuatro meses atrás.
Salió de California, junto con su esposo, sus tres hijos, su cuñado
y su pequeña nieta.
Allá (en Los Angeles) teníamos temblores pero no huracanes.
De hecho, esta es la primera vez que vamos a enfrentarnos a algo así,
estamos afligidos pero ojalá no nos pase nada¨, afirma Orellana,
quien agrega se llevó un ¨susto grande¨ cuando en la ferretería
le dijeron que cada tabla de madera con la que protegería las ventanas
de su casa costaba 32 dólares.
¨Lo peor de todo es que no nos alcanzó la madera. Tenemos que
comprar más, a ver si hay todavía¨, dice Orellana.
Quien
ya está preparada para enfrentar los fuertes vientos de Frances
es Ana González, quien emigró de San Salvador a Miami hace
12 años. Cocinera de oficio y abuela de una niña de un año
y medio de edad, González vive en La Pequeña Habana, en
el centro de Miami. Su casa, dice González, ya estaba lista para
esta temporada de huracanes.
¨Compramos la casa con cubiertas de metal en las ventanas, y son 10
ventanas en total¨, asegura.
Empresarios preocupados
El salvadoreño Ernesto Sánchez es propietario de dos ventas
de automóviles, una ubicada en Hialeah, Miami, y la otra en Fort
Lauderdale, al norte de esta ciudad.
Sánchez afirma que guardará 20 vehículos mientras
que otros 40 ¨andarán paseando por Georgia o donde no llegue
el huracán¨. Esos 40 vehículos serán transportados
en cuatro tacuazinas propiedad de su hermano Mauricio.
¨La idea es estar preparados¨, dice Sánchez, quien es originario
de Lourdes Colón y funge como presidente de la Fundación
Salvadoreña de Florida (FUSAFLOR).
Esa fundación donó tres mil dólares en alimentos
a las poblaciones de Punta Gorda y Port Charlotte hace tres semanas, cuando
el huracán Charley, también de categoría 4, arrasó
esa zona occidental de la Florida.
Sánchez añade que FUSAFLOR está preparada para brindar
asistencia tras el paso del huracán Frances ya que cuenta con un
fondo de emergencia y ¨gente dispuesta a colaborar tan pronto llegue
la desgracia¨.
Margarita Moreno, propietaria de la Pupusería Atlacatl, dice que
no está tan angustiada por la amenaza del huracán. En las
cuatro sucursales de la popular pupusería, dice Moreno, colocarán
cinta adhesiva a manera de protección y bajarán las contraventanas
permanentes.
¨No han venido muchos compatriotas a comer hoy. De seguro andan atareados
protegiendo sus viviendas¨, dice Moreno, quien emigró a esta
ciudad en 1979, procedente de San Isidro, Cabañas.
A pesar de que no se sabe a ciencia cierta qué zona específica
azotará Frances cuando llegue a Florida el viernes por la noche,
1,2 millones de personas han recibido la orden de evacuar sus casas. Las
escuelas y las oficinas públicas permanecen cerradas desde el jueves,
mientras que cientos de pasajeros guardan la esperanza de salir de la
Florida desde sus principales aeropuertos. Sin duda, conocen lo que un
huracán categoría 4 es capaz de hacer, como lo demostró
Charley el pasado 13 de agosto cuando causó la muerte de 23 personas
y dejó pérdidas materiales por valor de 17,500 millones
de dólares.

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