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| José Barahona. Empresario salvadoreño
radicado en EE.UU. Foto EDH/Cortesía
Weber Shandwick |
Víctor
Hugo Dueñas
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
José Barahona nació
en Santa Teresa Potonico, Chalatenango. Hace 33 años emigró
a Estados Unidos y desde entonces, aplicando una rígida disciplina
personal, a la que dice nunca he faltado, le ha agenciado
logros personales, familiares y empresariales.
No cree en la suerte, es disciplina, insiste, que de seguirla
le permite al ser humano la oportunidad de manejar un barco, que
es nuestra vida.
En una fugaz visita a nuestro país, Barahona declinó hablar
de negocios y, menos, de los millones de dólares que ha conseguido
durante años de trabajo. Prefirió hablar de la vida y de
cómo el aprendizaje recibido en la infancia le marcó para
ser lo que actualmente es.
Pregunta: Su caso es como el de cualquier inmigrante que sale en busca
de mejor vida
Respuesta: Correcto. Para el 66, 67 tomé la decisión de
irme a Estados Unidos, yo creo que no me equivoqué de decisión.
P: ¿Con cuánto se fue?
R: Me fui con $200 y con otros $400 prestados
Yo empecé con
una corporación, y ahí fuimos creciendo mucho, mucho, mucho
P: ¿Qué tipo de servicio daba?
R: Dábamos servicio tanto al gobierno como a la empresa privada.
Servicios de limpieza, mantenimiento, luz eléctrica, aire acondicionado,
pintura, pisos... Teníamos muchos hospitales, shopping center
De cuatro personas, a mil empleados que llegamos a tener. Ahora hemos
cortado a 400, pero tenemos otros negocios, nos diversificamos. Yo soy
el que tiene Pollo Campero, así es de que ahí estamos.
P: ¿Son 20 los Pollos?
R: Van a llegar a ser
Por ahora sólo en Virginia, Maryland,
Washington y North Carolina. Los demás van a ser en Boston, New
York, Chicago, ah, Los Ángeles
somos 16 abiertos ya.
P: ¿Y cuántos espera abrir?
R: De 20 a 25.
P: ¿Cómo fue su crecimiento? ¿Cree que influye
la suerte?
R: Mmm, en la vida todos los seres humanos tenemos oportunidades y tenemos
que buscarlas y tenemos que comportarnos como buenos ciudadanos, disciplinados,
tener orden, ¿me entiende? No le puedo decir este señor
nació con la estrella
Es bien complicado eso de buena suerte
o mala suerte.
Todos los seres humanos lo que tenemos que buscar es nuestro futuro, nuestro
porvenir, nuestras metas, manejar el barco a dónde lo queremos
llevar. Todos tenemos la oportunidad de manejar un barco que es nuestra
vida.
P: ¿Aplicó sus reglas de forma rígida en todo
momento?
R: Sí claro
Yo tuve la oportunidad que mis padres me enseñaron
de muy temprana edad la disciplina, el respeto y con eso he llegado muy
lejos.
P: Además de su voluntad y carácter ¿a quién
debe agradecer?
R: He tenido tres etapas en mi vida. Yo quedé de 10 años
cuando murió mi padre y entonces, me mudé de Chalatenango
a San Salvador, aquí encontré a una familia que fueron muy
respetuosos, muy bondadosos y me dieron la segunda etapa. Aquí
terminé de formarme, (asbocé) mis aspiraciones, mis ambiciones
y (pude) ver el más allá. Después, el más
allá, fue lanzarme al norte.
P: ¿Cuáles serían sus consejos para los que emigran?
R: Yo creo que todos los seres humanos tenemos oportunidades. Naturalmente
con la pobreza, muchas veces, es más difícil escalar posiciones
sociales y económicas. Se necesita mucho esa tenacidad, ese coraje
que algún día se va a llegar a ser mejor
P: Usted salió con $200 hacia Estados Unidos, pero ahora ¿en
cuánto calcula su dinero?
R: Allí está el secreto chino: yo no puedo decir
P: ¿Por qué no?
R: Soy modesto, sigo siendo un hombre pobre y campesino
Vida y obra
La exitosa carrera del compatriota le ha merecido figurar
en diarios salvadoreños y estadounidenses. Su vida se ha grabado,
en formato documental, para televisión y ha sido transmitida por
los canales 5 y 4 de Washington, D.C.Recibió la distinción
de El Hombre de Negocios del Año, en 1992-1993.
Es una de las pocas personalidades que ha recibido la Medalla de
La Libertad, otorgada por el Congreso de los Estados Unidos.
En su pueblo natal ha construido tres centros pastorales, además
de una iglesia en la ciudad de Chalatenango.
A él se deben algunas canchas de baloncesto, fútbol y centros
de atención para niños y niñas y casas para familias
necesitadas.
Ha brindado becas por medio de universidades salvadoreñas y sostiene
a huérfanos en Zacatecoluca, departamento de La Paz.

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