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“Yo sigo siendo un pobre”

“Me siento muy orgulloso de que el gobierno de Estados Unidos, por ser un emigrante, me entiende… poco conocido, que ellos (los estadounidenses) me hayan visto y me hayan puesto como ejemplo para muchos centroamericanos y especialmente salvadoreños”.


Publicada 28 agosto 2004, El Diario de Hoy

José Barahona. Empresario salvadoreño radicado en EE.UU. Foto EDH/Cortesía Weber Shandwick
Víctor Hugo Dueñas
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

José Barahona nació en Santa Teresa Potonico, Chalatenango. Hace 33 años emigró a Estados Unidos y desde entonces, aplicando una rígida disciplina personal, a la que dice “nunca he faltado”, le ha agenciado logros personales, familiares y empresariales.

No cree en la suerte, “es disciplina”, insiste, que de seguirla le permite al ser humano “la oportunidad de manejar un barco, que es nuestra vida”.

En una fugaz visita a nuestro país, Barahona declinó hablar de negocios y, menos, de los millones de dólares que ha conseguido durante años de trabajo. Prefirió hablar de la vida y de cómo el aprendizaje recibido en la infancia le marcó para ser lo que actualmente es.

Pregunta: Su caso es como el de cualquier inmigrante que sale en busca de mejor vida…
Respuesta: Correcto. Para el 66, 67 tomé la decisión de irme a Estados Unidos, yo creo que no me equivoqué de decisión.

P: ¿Con cuánto se fue?


R: Me fui con $200 y con otros $400 prestados… Yo empecé con una corporación, y ahí fuimos creciendo mucho, mucho, mucho…

P: ¿Qué tipo de servicio daba?


R: Dábamos servicio tanto al gobierno como a la empresa privada. Servicios de limpieza, mantenimiento, luz eléctrica, aire acondicionado, pintura, pisos... Teníamos muchos hospitales, shopping center… De cuatro personas, a mil empleados que llegamos a tener. Ahora hemos cortado a 400, pero tenemos otros negocios, nos diversificamos. Yo soy el que tiene Pollo Campero, así es de que ahí estamos.

P: ¿Son 20 los ‘Pollos’?


R: Van a llegar a ser… Por ahora sólo en Virginia, Maryland, Washington y North Carolina. Los demás van a ser en Boston, New York, Chicago, ah, Los Ángeles… somos 16 abiertos ya.

P: ¿Y cuántos espera abrir?

R: De 20 a 25.

P: ¿Cómo fue su crecimiento? ¿Cree que influye la suerte?

R: Mmm, en la vida todos los seres humanos tenemos oportunidades y tenemos que buscarlas y tenemos que comportarnos como buenos ciudadanos, disciplinados, tener orden, ¿me entiende? No le puedo decir este señor nació con la estrella… Es bien complicado eso de buena suerte o mala suerte.

Todos los seres humanos lo que tenemos que buscar es nuestro futuro, nuestro porvenir, nuestras metas, manejar el barco a dónde lo queremos llevar. Todos tenemos la oportunidad de manejar un barco que es nuestra vida.

P: ¿Aplicó sus reglas de forma rígida en todo momento?

R: Sí claro… Yo tuve la oportunidad que mis padres me enseñaron de muy temprana edad la disciplina, el respeto y con eso he llegado muy lejos.

P: Además de su voluntad y carácter ¿a quién debe agradecer?


R: He tenido tres etapas en mi vida. Yo quedé de 10 años cuando murió mi padre y entonces, me mudé de Chalatenango a San Salvador, aquí encontré a una familia que fueron muy respetuosos, muy bondadosos y me dieron la segunda etapa. Aquí terminé de formarme, (asbocé) mis aspiraciones, mis ambiciones y (pude) ver el más allá. Después, el más allá, fue lanzarme al ‘norte’.

P: ¿Cuáles serían sus consejos para los que emigran?

R: Yo creo que todos los seres humanos tenemos oportunidades. Naturalmente con la pobreza, muchas veces, es más difícil escalar posiciones sociales y económicas. Se necesita mucho esa tenacidad, ese coraje que algún día se va a llegar a ser mejor…

P: Usted salió con $200 hacia Estados Unidos, pero ahora ¿en cuánto calcula su dinero?

R: Allí está el secreto chino: yo no puedo decir…

P: ¿Por qué no?

R: Soy modesto, sigo siendo un hombre pobre y campesino…

Vida y obra

La exitosa carrera del compatriota le ha merecido figurar en diarios salvadoreños y estadounidenses. Su vida se ha grabado, en formato documental, para televisión y ha sido transmitida por los canales 5 y 4 de Washington, D.C.Recibió la distinción de “El Hombre de Negocios del Año”, en 1992-1993.

Es una de las pocas personalidades que ha recibido la “Medalla de La Libertad”, otorgada por el Congreso de los Estados Unidos.

En su pueblo natal ha construido tres centros pastorales, además de una iglesia en la ciudad de Chalatenango.

A él se deben algunas canchas de baloncesto, fútbol y centros de atención para niños y niñas y casas para familias necesitadas.

Ha brindado becas por medio de universidades salvadoreñas y sostiene a huérfanos en Zacatecoluca, departamento de La Paz.

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