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Septiembre 14 será la gran fecha para verse y chatear

En línea. El próximo cumpleaños de Daysi promete ser inolvidable. Se verán por medio de un enlace en Internet

Publicada 27 agosto 2004, El Diario de Hoy

1988. Infancia G Herber Alfredo, con menos de 10 años, gustaba de los juegos al aire libre como todo niño en Tejutla. Foto EDH/Archivo


Jorge García/Hugo Dueñas
El Diario de Hoy

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El cumpleaños 54 de Daysi Morena Ponce se perfila memorable. Si todo resulta bien, su hijo se enlazará vía Internet desde su casa en Montreal con elsalvador.com, donde ella estará esperando.

Hasta ahora sólo han podido comunicarse vía telefónica —tres o cuatro ocasiones— y las ventajas visuales que ofrece la herramienta tecnológica hará posible que se vean.

Ambos han cambiado mucho: él ha cumplido 25 años, tiene bigote y su cuerpo es un poco grueso. Ella ha perdido un poco de peso, le gusta recoger su cabello y llevarlo con coleta y usa lentes de forma permanente.

Épocas tristes


Los mismos sentimientos les unen: querer y ser queridos. De ahí que, ese eventual encuentro en línea les permita apaciguar los duros años que pasaron alejados uno del otro.
“Él dice que en fechas especiales se sentía muy triste, en especial el Día de la Madre, porque no sabía nada de mí”, relata Daysi con voz entrecortada.

“Todavía recuerda esa vez que fuimos al zoológico y no se ha olvidado de Hugo”, su hermano mayor, que ahora vive en Kansas City, agrega la señora.

1989. En familia G El compatriota y su madre, captados días previos a su súbita separación. De pie, Hugo (rubio), hermano mayor. Foto EDH/Archivo

Por su parte, Herber relata que se separó de ella “cuando tenía nueve (años), de allí no la vi para nada”.

El compatriota pierde la cuenta de los intentos por localizar a su madre.

“En 2000 varias veces fui a El Salvador y no la pude encontrar. Fui adonde vivía y nadie me supo decir nada”, comentó. Herber perdió por partida doble. Además de no tener información de su madre, tampoco supo del paradero de su hermano mayor, Hugo.

“Todas las noches de estos quince años he soñado con mi hijo, para mí fue una pesadilla. Sentía una gran pena de no saber nada de él... Agradezco a Dios, por darme la oportunidad de reencontrarme con él”, añadió la acongojada mujer.

No quiso desistir de la idea

Paula Andrea Betancur, canadiense de 24 años, de padre guatemalteco y madre colombiana, es la responsable de que su esposo y suegra se hayan vuelto a comunicar.

Sin consultarle a su pareja, mientras él dormía durante la noche, ella decidió escribir a Punto de Encuentro y relató lo que ocurría.

Hurgó y sacó la partida de nacimiento de Herber, así como los datos que creyó necesarios para divulgarlos en el espacio de “reencuentro familiar”.

Artífice del la reunión.

“Ella (Paula) buscó mi partida, de dónde era mi mamá y todo… Fue algo lindo”, sostiene Herber.

“No pensé que esto iba a marchar y hasta me quedé asustada cuando vi que todo era verdad… Yo pensé, uno nunca sabe”, comenta la joven canadiense, quien no se arrepiente de lo hecho.

Herber reconoce, después de tantos fracasos, “haber perdido las esperanzas” de volver a ver a su madre.

Paula, sin embargo, se resistió a la idea de no conocer a su suegra y abuela de su hija, Daysi Brendaliz, quien cumplirá siete años, el 25 de noviembre.

“Estoy feliz, todavía no lo creo”, externa Paula, quien, según su esposo, merece un enorme regalo, el que promete entregar muy pronto.



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