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Reencuentro a los 15 años

Ayer. De niño, Herber emigró obligado por su padre. Su madre perdió toda pista del menor de sus vástagos. Hoy. Un pequeño mensaje, divulgado por Punto de Encuentro, de elsalvador.com, ha propiciado que ambos se comuniquen

Publicada 27 agosto 2004, El Diario de Hoy

En Montreal. Nacionalizado canadiense, junto a su esposa Paula y su hija Daysi Brendaliz. Foto EDH/Archivo


Jorge García/Hugo Dueñas
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

Quince años no lograron acabar con las esperanzas de madre e hijo de volver a estar juntos. Cada uno por separado, a miles de kilómetros de distancia, anidó la posibilidad de compartir entre sí sus vidas, sus inquietudes y cariño mutuo.

La mujer, además de las últimas anécdotas con el menor de su hijos en una visita al Zoológico Nacional, atesoró algunas fotos, ahora amarillentas. En una de ellas está Herber subido en un árbol, con menos de diez años.

Él, quien terminó por nacionalizarse canadiense, divulgó anuncios en radios salvadoreñas y visitó el país varias veces como muestras irrefutables de su interés por volver con su madre.

Quince años después de fallidos intentos por localizarse, la suerte les ha sonreído. Un mensaje de apenas siete líneas (enviado vía electrónica a elsalvador.com) es el inicio de esta historia.

Inesperada noticia


El 14 de agosto pasado, Daysi recibió la inesperada noticia de que la esposa de su hijo estaba buscándole. “Pensé que era una mala noticia de mi otro hijo que vive en Estados Unidos”, dijo.

Sin embargo, no era así. Se trataba del hijo que había perdido hacía mucho.
“Pensaba que era alguna broma, pero a la vez me sentía emocionada, porque alimentaba la esperanza de que realmente fuera Herber”.

Fue Carmen Mejía, una compañera de trabajo, quien le despejó las dudas: “Ella encontró la noticia en el periódico”, puntualizó la emocionada madre.

Dos días antes, la sección Punto de Encuentro publicó un correo electrónico enviado por Paula Andrea Betancur (esposa de Herber): “Busco a la mamá de mi esposo. Hace 15 años que él no la ve...”.

“No tengo palabras con qué explicar la alegría de saber del paradero de mi hijo después de tanto tiempo”
Daysi Moreno
Madre

Datos como el nombre y fecha de nacimiento del joven, y de la misma madre, dieron la seguridad a doña Daysi, que en efecto se trataba de su otrora pequeño.

Baltazar Escobar, otro compañero de labores, facilitó su computadora y correo electrónico para que la mujer obtuviera más información, hasta que, por fin, se comunicó vía telefónica con su hijo y familia, en Canadá, el miércoles 18 (ver recuadro de: 10 minutos emotivos).

Daysi reconoce que su vida, al igual que la de su hijo, ha cambiado, y a pesar de que la distancia les impide reunirse personalmente, planean verse en diciembre, “aunque no sabemos si él viene al país o yo voy a Canadá”.

Mientras relata su experiencia, ella contempla las fotos viejas de su hijo. Según dijo, Herber le confesó poseer tres fotos, también amarillentas. Las imágenes y los recuerdos, sin duda alguna, les mantuvieron unidos.

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Fueron 10 minutos emotivos

El 18 de agosto, el compatriota llamó desde Montreal al trabajo de su madre en San Salvador. Ambos desbordaron en emoción y narran parte de lo vivido.
Ella - “Madre, es un gusto haberte encontrado”, recuerda Daysi, como las primeras
palabras que escuchó al otro lado de la línea.
Él - “Le dije que me hacía mucha falta, que mi hija quería conocerla”, relató Herber de la plática.
Ella - “Estos 15 años fueron un trauma para mí. Soñaba todos los días con mi hijo”, pensaba Daysi, mientras seguían al teléfono.
El - “No hablamos mucho, pero le pedí la dirección donde escribirle y le pregunté por mistíos”, agregó Herber.
Ella - “Me emocioné mucho y no encontraba palabras para decirle a mi hijo”.

Agradecen por efectiva sección

- Los cuatro principales involucrados en esta historia
agradecieron el espacio brindado por elsalvador.com y
El Diario de Hoy en beneficio de los salvadoreños.

-“Sólo Dios sabe cómo estoy de contento”, expresó
el joven residente en Canadá.

-“Estoy feliz con lo que ha pasado, todavía no lo creo”, aseguró su esposa Paula Andrea.

-“Gracias a los medios de comunicación hay personas que se pueden reencontrar”, dijo Baltazar Escobar, quien ha prestado computadora y correo electrónico para que
madre e hijo se comunicaran.



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