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| En Montreal. Nacionalizado canadiense, junto
a su esposa Paula y su hija Daysi Brendaliz. Foto
EDH/Archivo |
Jorge García/Hugo Dueñas
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
Quince años no
lograron acabar con las esperanzas de madre e hijo de volver a estar juntos.
Cada uno por separado, a miles de kilómetros de distancia, anidó
la posibilidad de compartir entre sí sus vidas, sus inquietudes
y cariño mutuo.
La mujer, además de las últimas anécdotas con el
menor de su hijos en una visita al Zoológico Nacional, atesoró
algunas fotos, ahora amarillentas. En una de ellas está Herber
subido en un árbol, con menos de diez años.
Él, quien terminó por nacionalizarse canadiense, divulgó
anuncios en radios salvadoreñas y visitó el país
varias veces como muestras irrefutables de su interés por volver
con su madre.
Quince años después de fallidos intentos por localizarse,
la suerte les ha sonreído. Un mensaje de apenas siete líneas
(enviado vía electrónica a elsalvador.com) es el inicio
de esta historia.
Inesperada noticia
El 14 de agosto pasado, Daysi recibió la inesperada noticia de
que la esposa de su hijo estaba buscándole. Pensé
que era una mala noticia de mi otro hijo que vive en Estados Unidos,
dijo.
Sin embargo, no era así. Se trataba del hijo que había perdido
hacía mucho.
Pensaba que era alguna broma, pero a la vez me sentía emocionada,
porque alimentaba la esperanza de que realmente fuera Herber.
Fue Carmen Mejía, una compañera de trabajo, quien le despejó
las dudas: Ella encontró la noticia en el periódico,
puntualizó la emocionada madre.
Dos días antes, la sección Punto de Encuentro publicó
un correo electrónico enviado por Paula Andrea Betancur (esposa
de Herber): Busco a la mamá de mi esposo. Hace 15 años
que él no la ve....
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No tengo palabras con qué explicar
la alegría de saber del paradero de mi hijo después
de tanto tiempo
Daysi Moreno
Madre
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Datos como el nombre y fecha de nacimiento del joven,
y de la misma madre, dieron la seguridad a doña Daysi, que en efecto
se trataba de su otrora pequeño.
Baltazar Escobar, otro compañero de labores, facilitó su
computadora y correo electrónico para que la mujer obtuviera más
información, hasta que, por fin, se comunicó vía
telefónica con su hijo y familia, en Canadá, el miércoles
18 (ver recuadro de: 10 minutos emotivos).
Daysi reconoce que su vida, al igual que la de su hijo, ha cambiado, y
a pesar de que la distancia les impide reunirse personalmente, planean
verse en diciembre, aunque no sabemos si él viene al país
o yo voy a Canadá.
Mientras relata su experiencia, ella contempla las fotos viejas de su
hijo. Según dijo, Herber le confesó poseer tres fotos, también
amarillentas. Las imágenes y los recuerdos, sin duda alguna, les
mantuvieron unidos.
Fueron 10 minutos emotivos
El 18 de agosto, el compatriota llamó desde Montreal
al trabajo de su madre en San Salvador. Ambos desbordaron en emoción
y narran parte de lo vivido.
Ella - Madre, es un gusto haberte encontrado, recuerda
Daysi, como las primeras
palabras que escuchó al otro lado de la línea.
Él - Le dije que me hacía mucha falta, que
mi hija quería conocerla, relató Herber de la plática.
Ella - Estos 15 años fueron un trauma para mí.
Soñaba todos los días con mi hijo, pensaba Daysi,
mientras seguían al teléfono.
El - No hablamos mucho, pero le pedí la dirección
donde escribirle y le pregunté por mistíos, agregó
Herber.
Ella - Me emocioné mucho y no encontraba palabras
para decirle a mi hijo.
Agradecen por efectiva sección
-
Los cuatro principales involucrados en esta historia
agradecieron el espacio brindado por elsalvador.com y
El Diario de Hoy en beneficio de los salvadoreños.
-Sólo Dios sabe cómo estoy de contento,
expresó
el joven residente en Canadá.
-Estoy feliz con lo que ha pasado, todavía no lo
creo, aseguró su esposa Paula Andrea.
-Gracias a los medios de comunicación hay personas
que se pueden reencontrar, dijo Baltazar Escobar, quien
ha prestado computadora y correo electrónico para que
madre e hijo se comunicaran.
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