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Arribó sobreviviente de accidente Texas

En casa. La inmigrante se acogió a un programa de retorno voluntario. El cadáver de su esposo llega hoy


Publicada 17 agosto 2004, El Diario de Hoy

Medios. Teresa Flores (derecha) habla con periodistas. Le observa su abuela, Eusebia. Foto EDH/Felipe Ayala


Erick Rodríguez
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

Eran la 1:15 de la tarde cuando, con más de una hora de retraso, Teresa López Flores, de 20 años, apareció por la puerta de salida para pasajeros en el Aeropuerto Internacional El Salvador, en Comalapa. Sus manos venían vacías ni siquiera un equipaje de mano.

Su madre, Emilia, su abuela, doña Eusebia, y otros familiares esperaban impacientes desde tempranas horas de ayer el arribo del vuelo 826 de Continental Airlines, procedente de Houston.

Cuando Teresa salió su madre y abuela la abrazaron, mientras las lágrimas rodaban en aquel reencuentro familiar. No era para menos, hace una semana Teresa pudo perder la vida en el fatal accidente donde falleció su esposo José Antonio Lara, de 35 años, cuando ambos viajaban como indocumentados en Hidalgo, Texas.

La joven, en un principio, se resistió a dar declaraciones a los periodistas. Luego, cambió de opinión.

Dijo sentirse feliz de estar de regreso en El Salvador y explicó el por qué no se subió al vehículo que se accidentó en el estanque, donde quedaron atrapados nueve inmigrantes (ocho muertos y uno todavía en el hospital).

“Me siento feliz de estar con mi familia otra vez. Sólo me acuerdo que no pude salir del monte, porque me ‘manié’ y me caí. La señal era que un carro pitaría, cuando pitó no pude llegar, todos se subieron… Salí corriendo hacia la calle y ahí estaba el carro de migración, fue ahí cuando me agarraron”, explicó.

Apenas 15 minutos después de ser apresada, Teresa se enteró del terrible accidente en el que había fallecido su esposo.

Ella por ser indocumentada fue llevada a un centro de detención, donde aceptó la repatriación voluntaria.

Hidalgo, lugar del fatal accidente. Foto EDH

De vuelta

Patricia Comandari, encargada de Servicio Exterior de Cancillería, dijo que la joven oriunda de Ilobasco no había sido deportada, sino que se había acogido a un programa de retiro.

“No le queda ningún registro de deportación en migración, es un retorno voluntario. No estuvo a las órdenes de ningún juez”, sostuvo la funcionaria.

Hace más de tres semanas, los esposos Lara (Teresa y José Antonio) emprendieron un viaje lleno de ilusiones y a la vez de peligros hacia Estados Unidos. Ella asegura que “jamás” intentará irse de nuevo.

“Pagaron $10,000 a un coyote”

Los esposos Lara pidieron prestados $10,000 para financiar el viaje a Estados Unidos. La madre de la joven, Emilia, les insistió en utilizar el dinero para “poner un negocio y que no gastaran ese dinero”.

Los llamados de la madre fueron en vano. Teresa y José Antonio partieron el 11 de julio de Ilobasco.

Llegaron a la ciudad mexicana de Reynosa, fronteriza con Texas, el domingo 8 de agosto. Allí se encontraron con otros indocumentados.

Teresa recuerda que eran 11 y todos viajarían en el Ford LTD. Debido a que ella se “manió” en los arbustos no pudo subir al carro. Momentos después fue arrestada por agentes migratorios.

Al relatar su amarga travesía, Teresa no pudo evitar las lágrimas.
Por un momento recordó a su esposo, con quien tenía tres meses de estar casada. José residía ‘sin papeles’ en Estados Unidos.

Vino a El Salvador para casarse con ella, para emigrar juntos de forma ilegal. La joven espera el cadáver José Antonio, que será repatriado esta mañana.



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