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| Medios. Teresa Flores (derecha) habla con periodistas.
Le observa su abuela, Eusebia. Foto EDH/Felipe
Ayala |
Erick Rodríguez
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
Eran la 1:15 de la tarde cuando, con más de una hora de retraso,
Teresa López Flores, de 20 años, apareció por la
puerta de salida para pasajeros en el Aeropuerto Internacional El Salvador,
en Comalapa. Sus manos venían vacías ni siquiera un equipaje
de mano.
Su madre, Emilia, su abuela, doña Eusebia, y otros familiares esperaban
impacientes desde tempranas horas de ayer el arribo del vuelo 826 de Continental
Airlines, procedente de Houston.
Cuando Teresa salió su madre y abuela la abrazaron, mientras las
lágrimas rodaban en aquel reencuentro familiar. No era para menos,
hace una semana Teresa pudo perder la vida en el fatal accidente donde
falleció su esposo José Antonio Lara, de 35 años,
cuando ambos viajaban como indocumentados en Hidalgo, Texas.
La joven, en un principio, se resistió a dar declaraciones a los
periodistas. Luego, cambió de opinión.
Dijo sentirse feliz de estar de regreso en El Salvador y explicó
el por qué no se subió al vehículo que se accidentó
en el estanque, donde quedaron atrapados nueve inmigrantes (ocho muertos
y uno todavía en el hospital).
Me siento feliz de estar con mi familia otra vez. Sólo me
acuerdo que no pude salir del monte, porque me manié
y me caí. La señal era que un carro pitaría, cuando
pitó no pude llegar, todos se subieron
Salí corriendo
hacia la calle y ahí estaba el carro de migración, fue ahí
cuando me agarraron, explicó.
Apenas 15 minutos después de ser apresada, Teresa se enteró
del terrible accidente en el que había fallecido su esposo.
Ella por ser indocumentada fue llevada a un centro de detención,
donde aceptó la repatriación voluntaria.
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| Hidalgo, lugar del fatal accidente.
Foto EDH |
De vuelta
Patricia Comandari, encargada de Servicio Exterior de Cancillería,
dijo que la joven oriunda de Ilobasco no había sido deportada,
sino que se había acogido a un programa de retiro.
No le queda ningún registro de deportación en migración,
es un retorno voluntario. No estuvo a las órdenes de ningún
juez, sostuvo la funcionaria.
Hace más de tres semanas, los esposos Lara (Teresa y José
Antonio) emprendieron un viaje lleno de ilusiones y a la vez de peligros
hacia Estados Unidos. Ella asegura que jamás intentará
irse de nuevo.
Pagaron $10,000 a un coyote
Los esposos Lara pidieron prestados $10,000 para financiar
el viaje a Estados Unidos. La madre de la joven, Emilia, les insistió
en utilizar el dinero para poner un negocio y que no gastaran ese
dinero.
Los llamados de la madre fueron en vano. Teresa y José Antonio
partieron el 11 de julio de Ilobasco.
Llegaron a la ciudad mexicana de Reynosa, fronteriza con Texas, el domingo
8 de agosto. Allí se encontraron con otros indocumentados.
Teresa recuerda que eran 11 y todos viajarían en el Ford LTD. Debido
a que ella se manió en los arbustos no pudo subir al
carro. Momentos después fue arrestada por agentes migratorios.
Al relatar su amarga travesía, Teresa no pudo evitar las lágrimas.
Por un momento recordó a su esposo, con quien tenía tres
meses de estar casada. José residía sin papeles
en Estados Unidos.
Vino a El Salvador para casarse con ella, para emigrar juntos de forma
ilegal. La joven espera el cadáver José Antonio, que será
repatriado esta mañana.

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