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| En Europa. La comunidad nacional realizó
una procesión por las calles milanesas. Foto
EDH/Fotos: Fabrizio Berard |
K. Azucena/F. Berard/F.
Manrique
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
El olor
a pupusa de queso con loroco emanaba de una plancha colocada a escasos
metros de la puerta de la iglesia.
Con esos olores, los feligreses ingresaban al templo de Santa Catarina
de Siena, en Kendall, al sur de Miami.
Ese domingo 8 de agosto, las sillas de la iglesia no dieron abasto. Cientos
de personas asistieron a la misa en honor de El Salvador del Mundo.
No es porque yo sea de ahí, pero siempre he dicho que el
nombre de mi país es el más bonito del mundo, dijo
el padre José Alfaro, vicario de la iglesia St. John Neuman, quien
fue invitado ese domingo para predicar.
Los asistentes, entre ellos el vicecónsul Roberto Alas Engelhard,
escucharon la analogía del padre Alfaro sobre el tipo de fe que
los creyentes necesitan desarrollar, una fe razonable, y la
que mostró el conquistador español Pedro de Alvarado cuando,
el 6 de agosto de 1525, llegó al Valle de las Hamacas
y agradecido a Dios por haberle salvado la vida de las manos de
los indígenas, bautizó esa tierra con el nombre de
San Salvador.
Ese día se celebraba la Transfiguración del Señor,
comentó el padre.
Catalina de Hernández, quien emigró de Ciudad Merliot a
Miami, tomó la iniciativa para organizar la misa. Su esposo, Estanislao,
también colaboró en los preparativos, al igual que otras
cinco salvadoreñas.
Domingo en Milán
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| Miami. Ana González (der.) y María
Navarro prepararon sabrosas pupusas para decenas de compatriotas.
Foto EDH/Karen Azucena |
El domingo, los compatriotas en Milán, Italia,
se reunieron en el Centro Schuster, un polideportivo ubicado en el noreste
de la ciudad, para celebrar la Trasfiguración.
Los actos empezaron a las 10:00 de la mañana, con una procesión
encabezada por la imagen del Santo Patrono.
La carroza fue adornada por la familia Nieto Jacobo, con ayuda del consejo
pastoral y el grupo juvenil salvadoreño. Otro grupo de colaboradores
realizó un drama sobre la Transfiguración y luego se ofició
una misa.
Algunos salvadoreños, que llevan más de 30 años viviendo
en Milán, organizaron el evento, al que también se unieron
otros latinos.
Concepción Castillo, conocida como Conchi, fue la encargada de
preparar la comida típica, los juegos y la entrega de una placa
de reconocimiento a Jesús Nieto, por su dedicación en el
ornamento de la carroza.
En La gran manzana
- Los festejos se resumieron en una misa en la Iglesia Nuestra Señora
de Loreto, ubicada en Hempstead.
- Tras la celebración religiosa, los salvadoreños se reunieron
en familia para degustar platos típicos.
Celebración
en Milán, Italia |
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Fotos:
Fabrizio Berard |

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