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| Esfuerzos. Los controles de la patrulla fronteriza
se han multiplicado; sin embargo, el flujo de indocumentados sigue.
Foto Hoy |
Ap/México
El
Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
Un año después de una espectacular
redada contra el tráfico ilegal de inmigrantes en el pueblo de
Altar, pueblo fronterizo con Arizona EE.UU., los coyotes no
dan abasto para cerrar tratos clandestinos en la plaza central.
Estados Unidos ha pedido a México que redoble sus esfuerzos advirtiéndole
que los terroristas podrían aprovecharse de esa actividad.
Pero México replica que es poco lo que puede hacer en su frontera
norte porque aunque es delito cobrar dinero para asistir el tráfico
humano, no hay leyes que impidan a los migrantes en ciernes congregarse
cerca de la frontera.
En cambio, México parece haberse concentrado en su frontera del
sur para evitar el influjo inmigrantes provenientes de Centro y Sudamérica.
En marzo, la policía practicó una redada nacional contra
una de las mayores bandas de coyotes jamás detectadas en ese país.
La operación permitió detener a 42 empleados y ex empleados
del gobierno en doce de los 31 estados mexicanos al desbaratar una red
que supuestamente filtró cubanos, uruguayos, brasileños,
centroamericanos y asiáticos.
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Centroamericanos.
42 MIL
La cifra corresponde al número de sin papeles
detenidos y deportados desde la frontera sur de México. Foto
Hoy
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Entre los arrestados había agentes y ex agentes
del Instituto Nacional de Migración (INM) que ayudaban a los extranjeros
a entrar también en Estados Unidos.
La redada en Altar, una ciudad de 7,000 habitantes a 100 kilómetros
al sur de Arizona, permitió apresar a 27 sospechosos y 60 centroamericanos
para deportar.
Pero Altar sigue siendo el punto de cruce más activo en la frontera
del norte y al parecer sin obstáculos para los coyotes.
Las pensiones están siempre casi llenas y muchos agricultores han
abandonado sus cultivos y han abierto restaurantes y comercios para la
gente de paso.
Los arrestos del año pasado fueron un tremendo espectáculo,
comentó Francisco García, alcalde de Altar en ese entonces.
Pero en lo que a mí respecta, no tuvieron ningún efecto
porque aquí las cosas siguen igual.

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