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| Difícil. Sandra Emilia Cruz (centro),
de Usulután, al igual que otros latinos afronta obstáculos
para cursar enseñanza superior. Foto
Francisco Sánchez |
Francisco Sánchez/Washington
El
Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
Muchos jóvenes que sueñan con estudiar una carrera universitaria
en Estados Unidos, pero no cuentan con un estatus migratorio adecuado
en este país, podrían quedarse con sólo eso: un
sueño.
Cada año el sistema educativo estadounidense coloca a las puertas
de las universidades un promedio de 50 a 60 mil estudiantes que buscan
prepararse para un mejor futuro, pero las actuales reformas migratorias
no les permiten el ingreso.
Sandra Emilia Cruz, usuluteca de 18 años, anhela convertirse en
odontóloga, pero su actual estatus migratorio no le permite calificar
para entrar a una universidad, pública o privada.
Ella, al igual que muchos otros inmigrantes salvadoreños, cuenta
con un permiso de trabajo, está bajo la categoría C08, que
la considera como un estudiante extranjero.
Actualmente la mayoría de universidades no aceptan este tipo de
estudiantes, mientras otros colegios les imponen cuotas especiales, en
ocasiones hasta tres veces más de lo que pagaría un ciudadano
o residente permanente.
Para Natali del Carmen Fani, especialista en asuntos políticos
de Casa de Maryland, una organización sin fines de lucro y que
ayuda a las minorías, el actual sistema migratorio deja fuera a
muchos estudiantes, en su mayoría hispanos, algo que para ella
no es justo.
Hay estudiantes que llevan excelentes calificaciones y han mostrado
una muy buena conducta moral en sus escuelas y no es justo que el sistema
les corte toda oportunidad, asegura.
Sandra Emilia, la usuluteca de 18 años, sufre en carne propia la
desprotección. Por el momento se ha matriculado en el Northern
Virginia Community College, (el equivalente al ITCA en El Salvador) para
estudiar y perfeccionar su inglés que por no ser nativo de este
país debe de cursar dicho idioma como Segundo Lenguaje (ESL), para
luego ser elegible e inscribirse en una carrera universitaria.
Por ser estudiante extranjero ella pagará, por tres
meses de clases, un promedio de $3,010 mientras un ciudadano o residente
legal pagaría unos $900.
Su padre Luis Cruz, que trabaja en construcción, es el peticionario
para su familia, lleva 16 años en Washington.
Él manifiesta: esto es una cosa fea en este país,
la salud como la educación son cosas que no podemos pagar si no
eres residente legal.
¿Se imagina?, aunque aceptaran a mi hija en una universidad, tendría
que pagar de 35 a 40 mil al año sólo de cuotas, sin contar
con libros y estadía, así que creo que no se va a poder,
dice con resignación.
Promueven leyes en favor de estudiantes
La falta de oportunidades para cursar estudios superiores por parte de
estudiantes extranjeros ha provocado que se propongan cambios
de ley como posible solución al tema.
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| Realidad. La compatriota es obligada a aprender
inglés. Foto Francisco Sánchez |
Existen dos proyectos de ley conocidos como De Ajuste de estudiantes
(H.R 1684), en la Cámara del Senado, y, el segundo, Desarrollo,
Alivio y educación para Extranjeros Menores de Edad, (SB 1545),
(DREAM por sus siglas en inglés), cuya aprobación está
siendo estudiada por la Casa Blanca.
Ambas propuestas han sido diseñadas por legisladores de los partidos
republicano y demócrata.
De aprobarse dichas enmiendas se daría oportunidad a jóvenes
que han estudiado por más de cinco años en Estados Unidos
y no han tenido ningún problema con drogas o alcohol, además
de poseer buena conducta moral para optar por la residencia permanente.
La usuluteca, Sandra, no conoce estas iniciativas, pero sí sabe
que bajo su actual estatus migratorio no es aceptada en ninguna universidad.
Y mientras la situación se resuelve, se resigna a continuar como
hasta hoy: durante el día trabajando como asistente dental; por
las tardes, a clases de inglés.
Ella dice que ya conoce el idioma, pero tiene que cursarlo debido a que
el sistema educativo se lo exige.
Sandra dice no entender por qué ponen tanto obstáculo
para poder estudiar.
De ahí que se aferre a la idea de lograr la residencia permanente
en poco tiempo.

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