elsalvador.com WWW
Portada Archivos Correo Chat Foros Clasificados Revistas Canales Sitios asociados Diarios Mundo

La inmigración ilegal deja un reguero de desperdicios

Un reguero de desperdicios empaña el desierto del sur de Arizona.

Publicada 12 julio 2004, El Diario de Hoy


Los mismos rancheros, policías forestales y otros empleados terminan recogiendo los desperdicios como parte de sus tareas diarias. Foto AP
AP
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com

"Latas de sardinas, botellas de agua vacías, pañales usados revelan los senderos que transitan incontables indocumentados después de atravesar furtivamente la frontera.

``Es muy serio'', afirmó Beau McClure, asesor especial de la Oficina de Administración de Tierras. ``En muchas áreas está aproximándose al nivel de crisis''.

Los esfuerzos por limpiar los regueros de basura apenas han hecho mella en el problema. Los desperdicios siguen apilándose pese a la movilización de la Patrulla Fronteriza que ha agregado agentes y equipos de alta tecnología para tratar de contener los cientos de miles de inmigrantes que desafían el tórrido desierto de Arizona todos los años.

La Patrulla Fronteriza ha incluido este año aviones no tripulados para vigilar el territorio. Aunque busca detectar seres vivos y no basura, su éxito con los primeros podría mejorar la situación.

Los residentes y los administradores de tierras a lo largo de la frontera no tienen muchas esperanzas.
``De manera realista, no creo que vaya a cambiar hasta que emplacen a los militares en la frontera'', comentó Jack Ladd, un ranchero del sur de Arizona.

Al igual que los otros tres estados fronterizos con México, Arizona siempre ha tenido su cuota de inmigración ilegal. Pero las cifras aumentaron en los años 90 cuando los allanamientos en Texas y California empezaron a desplazar la inmigración ilegal y los ``coyotes'' a otros puntos más débiles de la frontera.

Esos regueros de desperdicios multiplicados diariamente pueden afectar la fauna, especialmente las plantas exóticas o especies en peligro de extinción,. Foto AP

Arizona pasó a ser un cruce favorito y Phoenix, su mayor ciudad, se convirtió en centro importante para operaciones de contrabando humano.
La degradación ambiental es una de sus consecuencias más visibles.

Periódicamente se hacen esfuerzos de limpieza en distintos sitios, pero nadie los coordina a nivel estatal. En su mayoría son iniciativas de voluntarios.

Se han hecho limpiezas en los pueblos de la Reservación India de Tohono O'odham y en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Buenos Aires.

La Oficina de Administración de Tierras recibió del Congreso una asignación de 1,3 millón de dólares en los dos últimos años para limpiar y remodelar los terrenos afectados. Ha compartido esos fondos con otras agencias federales, organizaciones y comunidades.

Por lo general, los mismos rancheros, policías forestales y otros empleados terminan recogiendo los desperdicios como parte de sus tareas diarias.

Lo que más abundan son las botellas plásticas de un galón (cuatro litros) que los inmigrantes usan para llevar agua durante el cruce del desierto.

``Todas las botellas y recipientes que llevan probablemente les duran quizás un día'', dijo Ronald Ventura, presidente del Distrito Baboquivari de la reservación indígena de Tohono O'odham, uno de los lugares más transitados. ``Por supuesto, cuando uno termina la botella de agua, arroja el recipiente''.

Pero los desperdicios son mucho más diversos.

Hace algunos años había 45 automóviles abandonados en el refugio Buenos Aires cerca de Sasabe, y tal cantidad de basura que una pareja de voluntarios llenó 723 bolsas grandes con más de 8 toneladas a lo largo de dos meses en el 2002.

Esos regueros de desperdicios multiplicados diariamente pueden afectar la fauna, especialmente las plantas exóticas o especies en peligro de extinción, dijo Sally Gall, directora interina del refugio.

Los ``coyotes'' son responsables de gran parte de los daños en la zona fronteriza, donde abren claros en la vegetación al abrir nuevos senderos con vehículos robados, a veces atravesando los cercos de alambres de púa.

Algunos de los que pasan a pie abren los portones de las fincas y los grifos fuera de las casas y vacían tanques de agua. El ganado se come los desperdicios, incluyendo botellas de plástico, envoltorios o telas, a veces con resultados fatales.

Warner Glenn, un ranchero al este de Douglas, dijo que los desperdicios humanos constituyen el problema más serio.

En la reservación Tohono O'odham, esos desperdicios han contaminado pozos de agua en un pueblo y la tribu ha tenido que traer agua en camiones.

``El verdadero riesgo para la salud pública es cuando esos desperdicios contaminan un suministro de agua'', dijo Will Humble, jefe de control de enfermedades en el Departamento de Salud Pública de Arizona.

Humble agregó que las enfermedades vinculadas con mayor frecuencia a esa contaminación son la hepatitis A y la giardiasis, una infección intestinal parasitaria.





elsalvador.com WWW