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| Cientos de miles de indocumentados dispuestos
a arriesgar sus vidas intentan ingresar en Estados Unidos todos los
años. . Foto AP |
AP
El
Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
Es un inmigrante indocumentado
y conoce bien la rutina.
Admite a la agente Julie Gallagher que no es la primera vez que cruza
ilegalmente la frontera desde México. Había trabajado en
Carolina del Norte pero regresó a su país para visitar a
su familia y ahora volvía con un grupo para tratar de encontrar
otro empleo.
Mientras Gallagher y otros agentes lo llevan detenido, ella le pregunta
si piensa volver a intentarlo. Él hace una mueca y asegura que
no. La agente le cree a medias.
``Lo más probable es que vuelva'', afirma.
Cientos de miles de indocumentados dispuestos a arriesgar sus vidas intentan
ingresar en Estados Unidos todos los años.
Para reducir el número de infiltrados, el gobierno estadounidense
aumentó sus partidas de gastos y sus agentes en Arizona este año.
Pero los agentes fronterizos enfrentan muchos desafíos en su intento
por controlar el punto de cruce más activo, los mismos que tradicionalmente
han tornado casi imposible sellar la frontera.
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| A lo largo de algunos tramos de la frontera
lo único que separa a los dos países son cercas de alambrados
de púas. Foto AP |
La geografía de los 565 kilómetros de frontera en Arizona
es uno de los principales obstáculos. Tramos aparentemente interminables
sólo se ven interrumpidos por un puñado de pueblos, algunos
tramos de carreteras y muchos sitios remotos propicios para el ocultamiento.
Cientos de miles de detenciones se registran en Arizona cada año,
aunque esas cifras suelen incluir intentos múltiples de los mismos
inmigrantes.
No está en claro cuántos logran filtrarse. Los investigadores
creen que las cifras fluctúan, y algunos de los estudios más
recientes indican que la probabilidad de que los indocumentados mexicanos
sean apresados aumentó del 20% a principios de los años
90 a un 40% en 1996.
A lo largo de algunos tramos de la frontera lo único que separa
a los dos países son cercas de alambrados de púas.
No son un disuasivo convincente. Los coyotes han dejado orificios en las
cercas ya sea cortándolas o atravesándolas con sus vehículos.
El terreno es rocoso y escarpado, lo que dificulta su vigilancia y desplazamiento.
Y algunos de los que logran cruzar la frontera, eludir a los agentes fronterizos
y sobrevivir las inclemencias del desierto que han dejado cientos de muertos
en los últimos años, hallan refugio el algunos sitios como
alguna de las aldeas de la reservación indígena Tohono O'odham.
Esa reservación remota tiene 120 kilómetros de frontera
con México y a veces los coyotes sobornan a miembros de la tribu,
donde el desempleo asciende a un 16% según cálculos del
estado.
En casi todas las aldeas hay una o dos personas en libertad condicional
por contrabando humano o de drogas, dijo el sargento de policía
Vincent García, de la reservación.
``Antes no solía ser un problema'', afirmó. ``Pero ha empeorado
realmente en los últimos tres años''.
Los partidarios de la inmigración dicen que la mayoría de
los indocumentados sigue intentando entrar en Estados Unidos en busca
de la promesa de empleos.
``No es que vean a Estados Unidos como ningún paraíso'',
dijo Richard Boren, un voluntario de No More Deaths (Basta de muertes),
una coalición de grupos defensores de derechos humanos y de iglesias
a ambos lados de la frontera. ``Vienen alentando cierta esperanza de futuro:
pagar cuentas médicas, cuidar de una madre enferma y solventar
los estudios de un hijo''.
Pero las autoridades sostienen que sus mayores esfuerzos han dificultado
el cruce ilegal.
El gobierno despachó cientos de agentes a Arizona y perfeccionó
la tecnología, que ahora incluye aviones de vigilancia no tripulados.
De los nuevos agentes, 200 serán permanentes. Otros 110 de otras
áreas fueron asignados temporalmente al sector de Tucson, que abarca
toda la frontera de Arizona excepto la zona en torno de Yuma.
Esa movilización, denominada Iniciativa para el Control de la Frontera
de Arizona, costará más de 10 millones de dólares.
El subsecretario de seguridad interna, Asa Hutchinson, dijo que la iniciativa
ha obligado a los coyotes a variar sus prácticas. Funcionarios
de inmigración dicen que en algunos casos los contrabandistas han
tenido que evitar Phoenix y mudarse a otras ciudades debido a la presión.
Funcionarios fronterizos también señalan una disminución
paulatina en detenciones desde que comenzó la iniciativa en marzo.
Las cifras bajaron de unas 71.200 en marzo a unas 41.700 en junio. Dicen
que el menor número de detenciones representa menos intentos de
cruces trasfronterizos.
``Tenemos muchos más agentes trabajando en zonas que antes no podíamos
cubrir tan bien como ahora'', dijo Charles Griffin, vocero de la Patrulla
Fronteriza. ``Creo que el mensaje está bien claro: estamos allí''.

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