 |
|
Jornada. El compatriota Elmer Hernández, en acción.
Foto: EDH/Francisco Sánchez
|
Francisco Sánchez/Washington
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
A lo lejos parecen acróbatas de un espectáculo
de circo, pero en realidad son obreros inmigrantes que se dedican a uno
de los trabajos mas peligrosos en Estados Unidos: el de limpia ventanas.
Sostenidos por unas gruesas cuerdas de nylon, estos personajes se roban
la atención de los transeúntes, quienes desde el piso no
logran distinguir con claridad a los que cuelgan de los altos edificios,
que en su mayoría son salvadoreños.
Hernándo Meléndez , de 37 años, originario del Cantón
Cara Sucia, Ahuachapán, trabaja como supervisor en la Compañía
Kevco Building Services, una labor que ha desempeñado desde hace
ocho años.
Los dueños y el personal de oficina son gringos,
pero los que hacemos el trabajo somos latinos, comenta Hernández,
mientras se prepara para bajar por un costado de uno de los edificios
en Tayson Corner en el estado de Virginia.
Este ha sido el único trabajo de Hernández, desde que llegó
a Estados Unidos, en 1989. Su experiencia lo ha convertido en el responsable
de la seguridad de sus compañeros de grupo.
En este trabajo no hay espacio para un error. Si te caes lo más
seguro es que te mates, por eso el miedo es tu mejor amigo, dice.
Ahora, Hernández, ya no siente temor a las alturas.
 |
|
Usan arneses y cuerdas. Foto: EDH/Francisco
Sánchez
|
Una vez al mes la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional
( Osha, por su siglas en inglés), revisa y proporciona entrenamiento
en seguridad para quienes practican esta labor.
En los años que Hernández lleva al frente del grupo no ha
ocurrido algo que tenga que lamentar, afirma.
Uno de sus colegas es otro salvadoreño, Elmer Hernández,
originario de La Unión, de 23 años, y quien desde los 20
ha pasado limpiando ventanas. Su esfuerzo le ha permitido que la empresa
le respalde para obtener una eventual residencia en Estados Unidos.
Hay pesonas que nos dicen que estamos locos por hacer lo que hacemos,
pero la necesidad nos obliga. Al principio el miedo te puede hacer que
cometas errores, por eso seguimos al pie las instrucciones del supervisor,
comenta el joven.
El trabajo es bueno, dice Hernández, padre de dos hijos, pues tiene
un seguro de vida, que le cubre un porcentaje del seguro de salud.
El salario no es malo, comenta Meléndez. En días
buenos gana de $120 a $150 diarios, los fines de semana hasta $250. Su
paga es más por ser el supervisor.
Los otros limpia ventanas hacen sus propios tratos con los dueños
de Kevco.

|