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Latinos en Nueva Jersey sufren violencia racial

Cifras. La policía de Plainfield reporta 27 casos de ataques y robos a extranjeros. Un salvadoreño fue víctima y sigue en el hospital

Publicada 28 de junio 2004, El Diario de Hoy



Auxilian. Policías atienden a un hispano, luego de ser atacado a plena luz del día. Foto EDH /Francisco Manrique

Francisco Manrique/Nueva York
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

El caso del salvadoreño, Oscar Romero, apaleado en North Plainfield el pasado 10 de junio por un grupo de afroamericanos, parece ser uno más de ungrave problema de racismo que enfrenta la comunidad latina desde hace un año en esta ciudad.

Un portavoz del Departamento de Policía de Plainfield confirmó que hace más de tres meses se están presentando casos de trabajadores latinos víctimas de palizas y robos por parte de
grupos afroamericanos.

Debido a la violencia, la comunidad hispano hablante vive alarmada porque se teme que los ataques aumenten.

Hasta el momento se han registrado 27 casos, donde se incluyen la muerte de un hispano y la feroz golpiza que recibió Romero, un trabajador salvadoreño de 50 años, quien recibió severos batazos que lo enviaron gravemente herido al hospital.

El compatriota está internado en el Hospital Robert Wood Johnson, y ha sido sometido a una delicada operación del cráneo, donde recibió múltiples golpes.

Sobre el incidente, la policía anunció haber identificado a dos sopechosos de haber participado en la paliza, a la vez que se siguen las investigaciones para dar con el resto de los responsables.

Rivalidad

Plainfield, un pueblo de 50 mil habitantes, es residencia para una mayoría de afroamericanos. Desde hace algunos años la comunidad latina ha crecido en la ciudad lo que ha generado una rivalidad, puesta en evidencia en escuelas y calles.

En la última década la delincuencia y el aumento de pandillas han convertido a este apacible pueblo en un foco permanente de problemas que enfrentan las autoridades.

Diversos líderes comunitarios, religiosos y organizaciones hispanas han levantado su voz de protesta, ante lo que consideran un constante abuso y atropello por parte de “grupos de afroamericanos racistas”.

Los problemas han derivado en la búsqueda de la autodefensa. El llamado grupo “Los Ángeles Guardianes” confirmó recientemente que irá a Plainfield a cuidar las calles y sobre todo a los hispanos de los abusos que sufren.

“Los Ángeles Guardianes” fue creado por Curtis Silva hace 25 años y es un cuerpo de guardias voluntarios, entre los que se cuentan hispanos y anglos. Su participación es aplaudida por unos y a la vez cuestionada por otros.

En las zonas del Alto Mahattan y Queens la acción de los guardias habría sido “positiva” en la reducción del crimen.

La alcaldesa de North Plainfield, Janice G. Allen ha mostrado su total desacuerdo por la eventual presencia de este grupo, ya que dice que esto “animará más las diferencias y los odios latentes entre las comunidades étnicas”.

“Mi padre está muy delicado”

Plainfield. En apariencia la ciudad luce tranquila.

César Romero es uno de los hijos del salvadoreño maltratado y desvirtuó que el robo fuera el móvil del crimen perpetrado contra su padre.

Relató que una vecina vio cómo dos afroamericanos y un hispano le propinaban la paliza con un bate de béisbol a su papá. Ella les amenazó con llamar a la policía pero seguían golpeándole.

“Mi padre se encuentra muy delicado, tiene múltiples fracturas en la cabeza y los miembros inferiores. Actualmente está con una hemiplejía que los médicos confían sea temporal.

Mi madre Marina y mi hermana Wendy nos turnamos las 24 horas para estar con él. Nunca lo dejamos solo”, dijo.

Una preocupación para los Romero son los altos costos de la curación.
César sostuvo que hasta el momento ningún miembro del consulado salvadoreño se ha interesado por lo ocurrido.

La ayuda que reciben proviene del Centro Hispano Americano de Plainfield, donde su padre trabajaba como voluntario en el llenado de aplicaciones para que los salvadoreños puedan acogerse al TPS.
Los padres de César son de Suchitoto. La familia llegó a Estados Unidos hace nueve años.




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