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Más muertes y arrestos en la frontera

Incremento. En 2003 se detuvo a 647,471 en la zona suroeste. En lo que va del año se contabilizan 844,053 arrestos

Publicada 23 de junio de 2004, El Diario de Hoy
Arizona. Agentes fronterizos cargan el cuerpo de un indocumentado muerto en el desierto. Foto EDH/ Archivo

Agencias
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

El número de muertes por el cruce de indocumentados en lo que va del año ha superado ya al del anterior, así como también se ha incrementado las cifras de arrestos de inmigrantes en el desierto.

El lunes, la Patrulla Fronteriza de El Paso, Texas, recuperó el cuerpo de un hombre, de entre 20 y 30 años, que murió en el desierto de Nuevo México.

Con este hallazgo ya son cinco los decesos de inmigrantes indocumentados que se registran en el sector de El Paso en lo que va del año fiscal 2004, que comenzó el 1 de octubre de 2003. Mientras que a nivel nacional, el número de indocumentados que han perdido la vida asciende a 149.

De acuerdo con portavoces de la Patrulla Fronteriza, las muertes de inmigrantes se han incrementado debido a las temperaturas de verano que ya se sienten en la zona.
Recientemente, Víctor Hugo de Jesús Montalva, de 17 años, originario de Puebla, México falleció en el desierto de Nuevo México.

El joven viajaba con un grupo de inmigrantes, entre ellos dos hermanos, que habrían vendido la maquinaria de su padre para pagar el viaje con destino final a Misisipi.

Los hermanos pagaron cinco mil dólares al “coyote” (traficante de indocumentados) que finalmente los abandonó, cuando el menor de los Montalva perdió el sentido agotado por el cansancio y la falta de agua.

Según el testimonio ofrecido por los hermanos Montalva al Departamento del Sheriff del condado de Luna, el grupo se internó en el desierto el 2 de junio y recorrió 10 millas bajo temperaturas superiores a los 100 grados Fahrenheit.

Los hermanos se quedaron atrás con Víctor Hugo, a quien vieron morir y al que enterraron provisionalmente.

Los jóvenes, de 25 y 27 años, regresaron a buscar el cuerpo el 4 de junio, acompañados por agentes fronterizos.

El vocero de la Patrulla Fronteriza en El Paso, Douglas Mosier, indicó que al contrario de lo que se piensa, los inmigrantes ven muchas veces en los agentes fronterizos una posibilidad de salvar sus vida o la de los suyos.

“Es frecuente ver a los inmigrantes acercarse a las unidades de la dependencia y pedir ayuda a los agentes para localizar a algún familiar o amigo que quedó atrás en el desierto”, explicó.

Es por ello que los agentes, en especial los destinados a patrullar áreas desérticas, están entrenados para brindar los primeros auxilios, y sus unidades van dotadas de galones de agua y sueros para proporcionarlos a los inmigrantes que presentan síntomas de deshidratación.

A pesar de la difusión de los peligros que conlleva el cruce indocumentado en la frontera méxico-estadounidense por las temperaturas extremas del desierto, las engañosas corrientes del Río Bravo y las prácticas insensibles de los “coyotes”, los inmigrantes parecen seguir firmes en su determinación de salir de la pobreza que sufren en sus tierras

En el sector de El Paso el número de detenciones de indocumentados aumentó de 59,607 en el año fiscal 2003, a 71,491 en los ocho meses que van del presente periodo fiscal.

Estadísticas nacionales revelan que existe la misma tendencia a lo largo de las dos mil millas de franja fronteriza entre México y EU, ya que durante el año fiscal 2003, fueron aprehendidos 647,471 inmigrantes en la frontera suroeste y en el mismo periodo del presente año fiscal la cifra alcanza ya las 844,053 detenciones.



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