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| El primer día que llegué
a la cárcel, fui despojado de mis zapatos, ropa y hasta de
mi boxer, comentó Marcelo. Foto:Juan
de Dios Garcia |
Juan de Dios García/Chiapas
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
Pandilleros golpearon y torturaron física y sicológicamente,
durante una semana, a un menor de edad salvadoreño, que fue recluido
en el Centro Tutelar para Menores Infractores Villa Crisol,
cuando se dirigía a Estados Unidos, para ayudar a una mujer que
lo adoptó a los dos años de edad.
El drama de Marcelo Humberto López Quijada, nativo
del barrio El Calvario, Chalatenango, inició el 20 de mayo, cuando
conoció al mexicano, Ilix Francisco, quien al percatarse de que
era un inmigrante y no tenía donde dormir lo invitó a su
casa.
El mexicano asaltó a dos jóvenes a quienes amenazó
con un cuchillo. Fue detenido por la policía, que también
capturó al salvadoreño acusándolo de cómplicidad.
Los dos fueron recluídos. Sin embargo, Ilix Francisco sólo
permaneció 24 horas. Sus padres lo fueron a sacar.
Mi detención fue injusta, yo tenía apenas unas horas
de haberlo conocido, no tenía dinero por lo que acepte ir a su
casa, pero él saco un cuchillo y pretendió asaltar a los
jóvenes. A uno de ellos lo hirió en el cuello, relató
el salvadoreño.
El primer día que llegué a la cárcel, fui despojado
de mis zapatos, ropa y hasta de mi boxer, comentó.
De acuerdo con el testimonio del salvadoreño, fue interrogado y
golpeado, una y otra vez, por los mareros.
Sentí miedo, mucho miedo
Me desnudaron delante de todos,
en busca de tatuajes. Me golpearon, una y otra vez. A partir de ese día,
todos los días me golpeaban en la cara, en la espalda. Me escupían,
me pateaban. Me obligaron a lavar los baños, a dormir en el suelo
y a lavarles la ropa, dijo.
Según el joven fue las autoridades carcelarias no hicieron nada
por ayudarlo.

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