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| Trabajadores. Mauricio es electricista, Blanca
tiene una guardería en su casa. Foto
EDH |
Francisco Sánchez/Washington
El Diario de Hoy
ayuda@elsalvador.com
Apesar que han logrado
un mejor nivel de vida en los Estados Unidos, los esposos Martínez
no han logrado materializar su más anhelado sueño: ser legales
para poder viajar a su querido El Salvador.
Al contrario de muchos que aún buscan el sueño americano,
Mauricio y su esposa Blanca han logrado conseguirlo a base de esfuerzo.
Antes de viajar a Estados Unidos, Mauricio (originario de Usulután)
estudiaba en Santa Tecla, en el Instituto Técnico Centromaericano
( ITCA) en la opción electrónica .
A pocos kilómetros de Usulután, en Chirilagua, Blanca, la
mayor de 7 hermanos, planea viajar a Estados Unidos debido a la difícil
situación económica que viven sus parientes.
Ambos abandonan El Salvador el mismo año, 1988.
Blanca tarda tan sólo días en llegar a la otra Chirilagua,
como es conocida Alexandria, en el estado de Virginia, por la cantidad
de chirilagüenses que han llegado a la zona en las últimas
décadas.
Mauricio es recibido por su madre en el estado de Maryland. Su primer
trabajo es en un car wash (lavado de autos) ganando $150
a la semana en jornadas de 10 horas al día.
En su segundo empleo, en contrucción, Mauricio toma la decisión
que cambiaría su vida. Durante el día laboraba en construcción;
de noche, en limpieza y los fines de semana como animador de fiestas (disc
jockey)k, con lo cual logra el primer paso al éxito: aprender inglés
en un prestigioso instituto de lenguas en Washington DC.
Blanca, quién logró cursar hasta quinto grado de escuela,
tuvo que lavar platos en un restaurante, donde además del mal trato
era sometida a horas de trabajo sin remuneración.
Por toda esa experiencia decide aprender inglés por las noches,
lo que le permite conseguir el trabajo de cajera en una tienda de ropa.
Ese empleo me abrió las puertas, ya no estaba escondida
en la cocina sino al frente con el público, recuerda.
El dominio del idioma fue el inicio de su reconversión.
Blanca dominó el nuevo idioma en pocos meses, con eso consiguió
contar millones de dólares.
Trabajé en una compañía de seguridad que se
encargaba de recaudar todo el dinero de una cadena de supermercados y
cajeros automáticos. Llegué a ser la única salvadoreña
de entre mas de 20 personas (sólo mujeres ) y mi trabajo consistía
en contar millones de dólares. Llegue a ser una de las más
rápidas: contaba un millón de dólares de cuatro a
cinco horas.
El programa ABC
En la actualidad, los esposos Martínez cuentan con permisos de
trabajos que obtuvieron bajo el programa de amnistía del presidente
Reagan, conocido por su siglas en inglés como ABC.
Mauricio es ahora jefe en una compañía que instala alarmas
contra incendios, unas de las grandes del área. Ha obtenido su
licencia otorgada por el estado de Virginia que lo certifica como electricista,
y espera obtener la licencia de Master en esa rama.
Lo único que nos hace falta es poder ir y venir a El Salvador
comenta con nostalgia el salvadoreño, quien se reconoce
como un seguidor de los juegos de la selecta .
Mauricio relata que uno de los recuerdos más duros que vivió
fue cuando murió su abuela y no tuvo otra opción que sentarse
a llorar en el sillón de la sala .
Actualmente tiene la esperanza que por fin la tan esperada Green
Card les sea otorgada.
Hace varios años, los Martínez iniciaron los trámites
para obtenerla por medio de un peticionario, en este caso es su madre.
Ya hubiéremos viajado, pero dicen los de migración
que hay un problema con uno de mis archivos. Ya está todo correcto
y primero Dios pronto estaremos preparando viaje
después
de 17 años de no ver a la familia.

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