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Educar desde Utah

Labor por los niños. María C. Barrera, docente que emigró a Estados Unidos en 1985, ha sido nombrada Maestra del Año. La distinción se la confirió el Distrito Escolar de Granite.

Publicada 26 abril de 2004, El Diario de Hoy

Comparte - María ha escrito tres libros que buscan orientar a docentes y padres sobre cómo educar niños discapacitados.
Foto EDH /Franklin Zelaya

Susana Joma
El Diario de Hoy

ayuda@elsalvador.com

Habla pausado. Sus ideas son precisas, contundentes y cuando conversa sobre la educación preescolar y cómo enseñar a los niños con discapacidades, la pasión de maestra surge con fuerza en María Consuelo Barrera.

Ella es una salvadoreña, que en marzo recibió el nombramiento de “Maestra del Año” por parte de las autoridades del Distrito Escolar de Granite en Salt Lake, estado de Utah, Estados Unidos. Fue la única hispana que lo obtuvo, junto a nueve colegas de origen anglosajón.

Con esto, el distrito reconoce el interés, dedicación y amor que durante años la compatriota ha puesto en las aulas para educar a niños con discapacidades que afectan su aprendizaje, pero también a superdotados.

“El ser electo para este tipo de premio es realmente difícil porque hay muchas escuelas, muchos maestros y mucha competencia. Si se trata de una maestra hispana es peor. Hay muchos obstáculos, pero tuve la suerte que los mismos padres de familia llevaron el apoyo al distrito escolar”, afirma Consuelo, quien tiene 28 años de experiencia.

La profesional, nacida en San Salvador, en 1944, está orgullosa de que la hayan hecho merecedora de tal distinción. Hoy visita su tierra para presentar su libro titulado “Discapacidades e Inclusión Escolar. Identificación, evaluación y estrategias educativas a integrar en una clase regular”.

De su vida en El Salvador recuerda los años de estudiante en la Escuela Francisco Morazán, de Santa Ana. El paso por la Escuela Normal Gerardo Barrios y el Colegio Bautista. Ahí se graduó como profesora de Educación Primaria.

Luego de años de labor en escuelas de educación regular, como la Elvira Sifontes de Ciudad Delgado, surge la idea de realizar estudios en el área de la rehabilitación del lenguaje. Su primera oportunidad fue en el Instituto Mexicano de Audición y Lenguaje, entre 1970 y 1972.

El regreso implicó una labor simultánea en la Escuela de Educación Especial y la Escuela Audición y Lenguaje, de San Salvador. En 1985 circunstancias familiares llevaron a Consuelo a Estados Unidos, pero no dejó su profesión. Hoy ostenta postgrado en Educación y uno de Maestra de Educación Especial, de la Universidad Brigham Young, de Utah.

De la universidad Weber State y la Universidad Estatal de Utah, posee postgrado de Profesora en Educación Central, en la enseñanza del inglés como segundo lenguaje y Maestra de Niños con alto rendimiento.

Una tarea incompleta

La profesora María Consuelo Barrera piensa que actualmente todos los docentes que ejercen en el servicio educativo regular deben tener conocimientos sobre los niños con discapacidades de distinta índole, sean visuales, auditivas, motoras o de lenguaje.

A su criterio, esa situación favorecería que este sector de la población infantil pueda incorporarse en las aulas de cualquier centro educativo con las mismas oportunidades que los otros niños que no enfrentan obstáculos para el aprendizaje.

Barrera sostiene que la incorporación de los menores con discapacidades a las aulas regulares (proceso al que se ha dado en llamar “inclusión escolar”) es un área en la que el país tiene mucho por hacer.

El último capítulo de su libro Discapacidades e Inclusión Escolar, plantea cómo algunas naciones latinoamericanas, es el caso de Panamá, ya pusieron en marcha un programa de este tipo.

“Costa Rica está en proceso. Honduras da sus primeros pasos”, subraya la docente, quien también es autora de un Ensayo sobre Educación de Niños Sordos y un método adaptado para enseñar a los niños con problemas de afasia a leer y escribir.

El primero no fue publicado, el segundo lo fue en la Universidad Evangélica. Su e -mail: hendricksjc@hotmail.comInclusión Escolar Proveer al niño necesidades básicas en cuanto a educación, teniendo o no discapacidades.

Libro

La idea surgió durante una mesa redonda, un asistente le preguntó si podría
elaborar un trabajo sobre la inclusión.

Educación No resulta sin apoyo de la comunidad: padres, maestros, estudiantes, empresas.
Profesor Actualización constante.
Escuela Lugar agradable para aprender.
Superdotados Por su capacidad dan problemas de conducta.
Familia Mi esposo, Jamie Hendricks. Mis hijos Karla, Diana y Juan Carlos.

“Para ser maestra se debe tener deseo de ayudar a los niños, no importa si tienen o no discapacidades, y paciencia. Hacerlos sentir que son importantes cada día”

“El libro Discapacidades e Inclusión Escolar lo hice en un año. Está dedicado a todos los maestros, sean educadores especiales o educadores regulares.”

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