WASHINGTON
EFE.-
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Donde los demócratas lo consideran insuficiente y los republicanos
más conservadores creen que va demasiado lejos.
El Congreso, la Casa Blanca y grupos de todo el espectro político
coinciden en que el sistema de inmigración de EE.UU. está
roto pero no se ponen de acuerdo en cómo arreglarlo.
El programa de visados de tres años que presentó el presidente
de EE.UU., George W. Bush, el miércoles, es la receta más
reciente del Gobierno para atajar la inmigración ilegal -y las
más profunda desde la amnistía de 1986-, pero ya surgen
voces de oposición en el Congreso.
A menos de diez meses para las elecciones presidenciales, Bush ha vendido
la idea en términos de seguridad nacional porque, retomando el
argumento de los grupos pro inmigrantes, es importante saber quiénes
son y cuántos son los indocumentados en el país.
Las primeras pistas sobre el plan las ofreció el secretario de
Seguridad Nacional, Tom Ridge, cuando dijo el pasado 9 de diciembre que
la mayoría de los inmigrantes no representan una amenaza terrorista
y por ello merecen algún tipo de estatus legal.
Ahora, sin plazos ni límites ni otros datos concretos, el Congreso
debe desarrollar un proyecto de ley que incorpore los elementos planteados
por la Casa Blanca.
El Congreso tendrá que negociar diversos asuntos relacionados con
el programa en cuestión, incluyendo lo que se cobrará por
las cuotas de inscripción, cuántas veces podría renovarse
y exactamente a cuántos beneficiaría.
El plan migratorio de Bush tampoco aclara qué opciones tendrían
los indocumentados para pasar de simples trabajadores temporales a residentes
permanentes.
México busca concretar ley
El gobierno mexicano dijo el jueves que trabajará con los legisladores
estadounidenses para asegurar que la propuesta inmigratoria del presidente
George W. Bush se plasme en leyes que favorezcan a entre cinco a ocho
millones de inmigrantes mexicanos ilegales en Estados Unidos.
El canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, reiteró ayer que el
gobierno de Fox tiene una reacción positiva al plan
de Bush.
Observadores dicen que hay dudas sobre cuántas visas temporales
se asignarán y si los trabajadores temporales podrán solicitar
residencia dentro de Estados Unidos al término de dos períodos
de tres años.
Tenemos que seguir trabajando, dijo Derbez en una entrevista
con la radio Fórmula sobre la propuesta de Bush, que deberá
ser considerada por el Congreso estadounidense.