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| La flor del árbol da la buena nueva. El
fruto del esfuerzo se verá en muy poco tiempo. Fotos
Diario de Oriente/ Claudia Zaldaña |
Morazán
Ángela Castro de Cea
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
La deforestación es uno de los principales problemas ecológicos
a escala mundial. En El Salvador este problema es evidente a simple vista.
En los lugares cercanos a las ciudades los árboles son cortados
para construir viviendas y en el campo la deforestación se debe
a la explotación de la madera para diferentes usos.
Ante esta panorámica surge un proyecto agroindustrial que puede
ayudar a reforestar zonas con suelos pobres.
La siembra de árboles de achiote es una alternativa de alta productividad.
Esta planta de se adapta a tierras no ricas en nutrientes, generando los
frutos necesarios para la explotación de los mismos.
La creciente demanda internacional de colorantes naturales hace que los
productores de achiote vean un futuro próspero para sus cultivos.
En unos cinco años esperamos estar produciendo como el café,
comenta Felipe Alberto Flores, presidente de la Asociación Agropecuaria
de Productores de Achiote de Morazán de R. L. (Asapram).
Es tanta la fe en este proyecto que los productores piensan obtener pagos
por servicios ambientales. El Comité Ambiental de Morazán
está interesado en el proyecto porque se han reforestado cerros
que estaban pelones, asegura Inocencio Vásquez, técnico
en recursos naturales renovables.
La creación de empleos para la zona es otro de los factores que
impulsan este proyecto.
Dar fuente de trabajo familiar y mejorar las condiciones económicas
de las personas es de importancia para todos los productores, afirma
Flores.
Seguridad
El achiote es fuente laboral segura por ser un cultivo permanente igual
que el café. Durante todo el año se emplean jornaleros para
diferentes actividades.
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Los municipios de Morazán están
trabajando en la cosecha del achiote como fuente de empleo
José Cuéllar técnico
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Además se busca estimular la mano de obra y retener a la gente
para que no se marche del país. Que los jóvenes se
empapen del proyecto y que la gente que reciba remesas invierta en el
cultivo es lo que buscamos, recalca Flores
Además añade que al principio cuesta, pero hay que
estimular a la gente. Hasta el precio del quintal de achiote es en función
social, de lo que se trata es de crear una cadena laboral, continúa.
Los 57 dólares pagaderos por quintal de achiote en grano oro son
incentivo para muchas familias del lugar. El pago de este monto está
estipulado en un acuerdo entre Asapram y el Polígono Industrial
Don Bosco.
Este último es donde se encuentra la planta procesadora del achiote
y principal impulsor del proyecto.
Para los productores morazánicos, el margen de ganancia aún
no se ve, pero la inversión realizada ha generado empleos
para los habitantes cercanos a las parcelas cosechadas, comenta
Inocencio Vásquez.
De los 26 municipios del departamento de Morazán, 18 cuentan con
plantaciones de achiote sembradas en un total de 130 manzanas.
Los municipios de Zacatecoluca, en el departamento de La Paz y de Metapán,
en Santa Ana, son los otros dos principales productores de achiote en
El Salvador. Estos enviarán sus cosechas a la planta procesadora
de igual manera que los achioteros de Morazán.
El proyecto cuenta con una estructura organizativa bien establecida.

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