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Inicia proyecto para eliminar los botaderos

Con métodos y tecnología de Japón, la zona norte de La Unión da los primeros pasos para erradicar los típicos basureros. Se tratará de aprovechar los materiales reciclables, como plástico y aluminio

Publicada 13 de agosto 2004, El Diario de Hoy

La Unión
Enrique Maldonado
Diario de Oriente
El Diario de Hoy

diariodeoriente@elsalvador.com


Todo indica que los municipios del norte de La Unión han encontrado la respuesta para disponer de un sitio donde depositar los desechos sólidos.

De los resultados que obtengan dependerá la aplicación de medidas similares al resto del país y de otros seis del área centroamericana.

Se trata de un predio de 24 manzanas propiedad de la municipalidad de Santa Rosa de Lima, que será readecuado para recibir los desechos sólidos de nueve alcaldías.

Al principio, sólo participaban Lislique, Anamorós, Concepción de Oriente, El Sauce, Polorós y Nueva Esparta. Ahora se suman al esfuerzo Bolívar y San José la Fuente.

En El botadero de Santa Rosa son pocas las personas que se dedican a pepenar. Fotos diario de Oriente/ archivo

Para llegar a eso, debieron participar en un proceso de preselección en el que intervinieron otros gobiernos locales de oriente. Pero las Alcaldías Municipales no están solas. Cuentan con el respaldo técnico de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA, por sus siglas en inglés).

Por El Salvador, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el Instituto Salvadoreño de Desarrollo Municipal (Isdem) y el Ministerio de Salud.

Su alcance va más allá de la eliminación de los botaderos a cielo abierto, pues se pretende disminuir la contaminación de la cuenca alta del río Goascorán, para contribuir a la limpieza del golfo de Fonseca, donde desemboca el afluente.

“Para limpiar el golfo también hay que hacerlo arriba”, dice Shogo Sasaki, voluntario del JICA, encargado de la formulación del proyecto regional en el área de medio ambiente. Y en esta limpieza encaja la readecuación de las instalaciones del botadero de Santa Rosa de Lima, según los lineamientos aplicados en Japón desde 1972 que protegen los recursos naturales y evita la contaminación.

Como se trata de un plan piloto que se extenderá al resto de Centroamérica, en la implementación del método participarán técnicos de las municipalidades y de otros organismos involucrados, sobre todo del Isdem.

Los primeros velarán por el funcionamiento de las instalaciones, mientras que los segundos lo explicarán en una segunda fase, a otros gobiernos locales del país y la región, explicó Sasaki. Para que esto suceda deberán transcurrir entre tres y cinco años, el tiempo que durará la cooperación de la Jica.

Ingresos


Al vencer el plazo, el relleno debe ser autosostenible. El material aprovechable en la industria del reciclaje, como plásticos y aluminio, será vendido para generar ingresos. Estos se sumarán al servicio de traslado y disposición final de los desechos generados por los nueve municipios.

El desarrollo trae consigo una mayor generación de desechos. Es lo que se espera con la mayor desarrollo económico que supone la construcción del nuevo puerto de La Unión y la puesta en marcha de otros proyectos de acompañamiento para impulsar el progreso de la zona oriental.


Vecinos deben colaborar

Los nueve gobiernos locales involucrados en el proyecto de rehabilitación del botadero en Santa Rosa de Lima y la clausura de otros a cielo abierto, son conscientes de la importancia de la obra. Sin embargo, saben que deben luchar contra la inveterada costumbre de la gente de tirar, sin pensar en consecuencias, todo tipo de desechos en cualquier parte.

A su favor tienen el interés por cumplir el aspecto legal que exige la Jica: debe haber un acuerdo de cada concejo y de la mancomunidad formada, en el que expresen su determinación a eliminar los botaderos a cielo abierto.

“Jica nos quiere dar la mano, pero de forma mancomunada. De manera individual somos limitados. El territorio es pequeño, por eso queremos aprovechar la oferta de Santa Rosa de Lima”, explica el jefe edilicio de Concepción de Oriente, Héctor Adán Canales.

En este municipio del norte de La Unión, a unos 40 kilómetros de Santa Rosa, “la basura es poca.
Tal vez saquemos un camión de ocho toneladas cada tres días”, comenta Canales. Además, el buen estado de la carretera entre ambas poblaciones facilita el paso vehicular.
S
Aunque en el esquema se vea fácil, hará falta más colaboración de la gente, pues no está acostumbrada. Lo mismo sucede en El Sauce, donde además “no tenemos un lugar para depositar la basura”, concluye el edil Gilberto Antonio Ríos.

 

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