Morazán
Sonia Bernal
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
En muchos lugares, hemos encontrado una figura de un cargador de ollas
y comales que en nuestras latitudes se le conoce como el tlameme, pero
esta artesanía sólo se fabrica en Guatajiagua por Sarbelio
Vásquez García.
El lleva 35 años perfeccionando su obra de barro negro.
El tlameme es el producto más exportable de esta localidad, tanto
así que Sarbelio ha ganado muchos reconocimientos en El Salvador
y Europa.
Su trabajo le llevó a diferentes puntos, como las ferias que organiza
la Cámara Salvadoreña de Artesanos (CASART) e incluso en
el año 2001, participó en una competencia de artesanos en
Tenerife, España, donde obtuvo el tercer lugar. Para poder
participar, se realizó un concurso entre artesanos de Guatajiagua,
Ilobasco (en el departamento de Cabañas) y Santo Domingo de Guzmán
(en Sonsonate), de los tres fui el elegido para ir a España,
contó Sarbelio.
Con su tlameme en miniatura, compitió con sus similares bolivianos
y peruanos, quienes se caracterizan por ser muy diestros en las artesanías.
También ha recibido premios de universidades, Cámara de
Artesanos y otras organizaciones nacionales.
Una herencia
La obra de Sarbelio es un legado de muchas generaciones de artesanos,
cuyo oficio era moldear el barro negro. El es el vástago mayor
de María García y Heriberto Vásquez, otros expertos
fabricadores de ollas y comales, que tuvieron cuatro hijos.
Desde pequeños, todos los miembros del grupo familiar se involucran
en la producción de las piezas de barro negro, que caracterizan
a esta comunidad.
El proceso es interesante, ya que el trabajo de producción de las
piezas es exclusivo de la mujer de la casa. Ella se dedica a pepenar el
barro, amasarlo y moldea a mano las piezas en crudo, mientras
que el hombre hace la parte del quemado, empaque y comercialización
de las piezas.
En la época de mis padres, el comercio nos llevaba a otros
pueblos como Jucuapa, Chinameca y San Miguel. El viaje se hacía
en carreta tirada por bueyes y duraba tres días, recuerda
Sarbelio.
La tarea de los hijos es ayudar a traer la leña para el horno y
acarrear los instrumentos necesarios para la producción. Con el
paso del tiempo, ellos van conociendo el arte que más tarde les
lleva a seguir los pasos de sus padres.
La idea
En el quehacer junto a su familia, Sarbelio echó a volar su imaginación.
Apenas terminó el segundo grado de primaria, sin embargo se inspiró
en los hombres de su pueblo que viajan hasta otros poblados cargando un
paquete de ollas y comales en una red de pitas, llamados tlamemes, para
concebir su conocida miniatura.
La elaboración de ollas y comales quedó a otros, Vásquez
García se concentró en tallar al cargador. La primera
figura que hice la regalé, confiesa Sarbelio, con mucho humor.
Luego fui mejorando la técnica, y vendiéndolo a mejor
precio, aunque al principio cobraba dos colones.
Actualmente, una pieza de su taller ronda los 20 dólares. Para
elaborar la figura estrella, el artesano se tarda unos tres días,
por lo que al mes produce cerca de ochos piezas.
El sueño que tiene Sarbelio es trasladar el arte de los guatajiaguos
a las presentes y futuras generaciones, pero ya no sólo como un
legado familiar sino a través de talleres.Foto artesano1: El artesano
de Guatajiagua desea transmitir su técnica a los jóvenes
interesados en este oficio.
De colección
Lo natural, y lo artesanal tienen un puesto en el mercado nacional e internacional,
donde cada día se fomenta el consumo de las cosas naturales.
Hoy en día, una pieza elaborada en Guatajiagua es codiciada por
un europeo.
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| Las piezas son bañadas con una
sustancia a base de nacascol. |
La sustancia natural le da el color especial
al barro negro. |
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| Los artesanos ponen a secar sus ollas y
comales al sol. |
La técnica del quemado es horno
es una herencia ancestral. |
Se robó a su novia
Teresa Delgado llegó a ser la pareja de Sarbelio Vásquez
García de una forma muy singular: por medio de un robo
A los 14 años, Teresa era la novia de Sarbelio. Este un buen día
decidió robarsela y formar su hogar.
El artesano había asumido bastantes tareas, debido a que su madre
falleció cuando él era muy joven.
Por ser el mayor de los hermanos, le correspondió asumir las responsabilidades
de la casa hogar, pero esta situación duró poco, porque
pronto decidió robarse a su novia Teresa Delgado.
En ese tiempo, todo era muy serio, por lo que cuando mi padre se
dio cuenta tuvo que ir con sus padres (de Teresa) para asumir el compromiso
que me casaría con ella, cuenta Sarbelio.
El compromiso entre las dos familias fue observado por dos testigos, Agustín
Molina y Santos Pérez, quienes dieron fe que la joven pareja se
casaría.
Más tarde, Teresa y Sarbelio fueron casados por el juez Maximino
Romero. Así organicé mi familia y me dediqué
a la producción de artesanías, sostiene el afamado
artesano, quien siempre ha creído en la unión familiar.
En EE.UU.
Esto fue decisivo cuando por año y medio tuvo que dejar su núcleo
familiar y probar suerte en Estados Unidos, no pudo vivir mucho tiempo
sin ellos y regresó. Pudo más el amor por sus ocho hijos
y su esposa, Sarbelio volvió a Guatajia-gua y continuó la
elaboración de las miniaturas de los tlamemes.
En su ausencia, su hija Blanca Luz y su hijo Eduardo Elías fabricaron
las piezas.
La familia Vásquez García también hace otros productos
tradicionales, pero Sarbelio concentra su arte en las famosas figuras.
Este trabajo nos permite estar juntos, con mi esposa trabajo y convivo
con la mujer que más amo, concluye.
En su pueblo, Sarbelio es reconocido por servir en la iglesia católica,
formar a los niños en la catequesis y estar comprometido con su
comunidad, a través del comité de festejos, el Consejo Directivo
Escolar, el Comité de Emergencia Municipal y como representante
ante la Cámara Salvadoreña de Artesanos (CASART).
La mina privada
La gente de Guatajiagua compra su materia prima de trabajo
- Contrario a lo que muchos creen, el barro negro en Guatajiagua no es
una propiedad comunitaria.
- Tampoco se encuentra en cualquier lugar.
- El barro negro está en una mina de propiedad privada, donde se
adquiere la huacalada o el quintal de barro, a cuatro colones.