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Tiempo de los silos

La elaboración de silos es una de las necesidades de los ganaderos para mantener fuertes y saludables a sus vacas y cabras durante el verano.

La Unión
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Los silos deben ser compactados con mucho cuidado para evitar su pudrición en la estación seca del año. Foto Felipe Ayala

Uno de los manjares preferidos por el ganado es el forraje, que es devorado con gran placer. Este alimento es mucho más rico en vitaminas que el monte común que se encuentra en la tierra.

Para conservarlo tierno y lleno de vitaminas sus cultivadores se ven obligados a formar con ellos silos, que son los depósitos en los que se almacena el alimento para el ganado.

Existe cuatro tipos de silos: de trinchera, de búnker, de montón y circulares, que casi no se utiliza porque es muy caro el proceso.

La mayoría de silos que fabrican los ganaderos del oriente del país es de forma rústica: el silo de montón. Lo agrupan y luego lo tapan con lonas, formando varias capas de 15 centímetros alternadas de maicillo y miel de purga o agua miel.

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El forraje debe ser muy bien cortado para que sea mejor el resultado a la hora de compactar el silo.

Para Francisco Márquez, jefe de estadísticas agropecuarias de la Dirección General de Economía Agropecuaria, los silos son fabricados porque en el país, sobre todo en Oriente, el pasto no llena los requisitos de nutrición y en época seca crece muy poco.

“El ganadero del país debe buscar concentrado y eso encarece los productos, por eso la solución es preparar silos para forraje”, explica Márquez.

A principios de julio es el mejor momento para sembrar el maicillo, para luego cortarlo a mediados de agosto. En muchas de las fincas de La Unión éste sirve para alimentar al ganado.

Lo agrupan en lonas extensas y lo encierran bajo yardas de plástico para que dure mucho tiempo, según explican los cortadores. Este trabajo permite que el grano dure hasta cuatro meses sin perder el sumo. A este proceso se le llama encerrarlo en silos.

Estos depósitos no deben quedar descubiertos, porque si le entra un poco de aire, el zumo de los granos se disipa y éste pierde su frescura.

El mejor momento para cortar el maicillo es cuando comienza a echar los primeros granos: “Si se corta muy maduro o muy verde disminuye la efectividad, se debe conocer el mejor momento”, afirma el ingeniero Márquez.

Las jornadas de corta de maicillo son largas y bajo el inclemente sol del mediodía.

La corta

El cielo está despejado, sólo puede observarse como contraste el café de los maicillales que están a punto de secarse. Un grupo de campesinos corta el maicillo con cumas y machetes para luego trasladarlo a sus respectivos silos.

Una jornada de trabajo puede ser pagada de un dólar a cinco dólares, dependiendo el tiempo para efectuarlo. Casi siempre se paga a un dolar el día de trabajo, que es desde que amanece hasta que se pone el sol.

El olor que despiden los silos de maicillo recién cortados es muy parecido al que se percibe cerca de la molienda, aunque la corta es menos complicada que la del maíz.

Cuando llega el mediodía, muchos de los trabajadores se sientan a descansar. Mientras unos comen los frijoles helados que les prepararon antes de salir sus esposas; otros, como es el caso de los nicaragüenses, se conforman con una tortilla con sal o alguna chuchería comprada en una tienda del pueblo.

Todos los cortadores esperan los tres meses del cultivo, que comienzan en julio, porque les parece bien pagado el día laboral. Por eso siempre se mantienen formando colas frente a las fincas a mediados de año, aguardando el trabajo de ensilar.

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