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Alimentos ricos en proteínas son parte de las entregas que
se hacen a través del Programa Libras de Amor para los niños
que sufren desnutrición. Foto Diario
de Oriente/ Larissa Velásquez
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Ahuachapán
Larissa Velásquez
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
Hace un año, Apaneca era el tercer municipio ahuachapaneco con
el más alto índice de desnutrición, con el 57% de
la población, es decir seis de cada 10 personas, aproximadamente.
Cuando llegamos los números de desnutrición estaban en rojo.
Luego de un año de trabajo se ha logrado bajar en un 30% y lo mejor
es que no hay desnutrición severa, afirma Guadalupe de Rodríguez,
gerente del Programa Libras de Amor en Apaneca.
Según De Rodríguez, tenemos registro de que contamos
con desnutrición infantil de leve a moderada pero ya en proceso
de llegar a lo normal.
Y lo mejor es que los niños que han nacido en los últimos
12 meses tuvieron buen peso y talla, no hay mortalidad infantil ni materna,
porque el programa incluye la salud del niño desde el embarazo.
Zonas rurales
El programa abarca las áreas de salud, educación y la entrega
de un complemento alimenticio cuyo objetivo es mejorar la nutrición
de los infantes en las zonas rurales del municipio.
Según De Rodríguez, durante este año de trabajo se
ha apostado, sobre todo, a la parte educativa y a concientizar a la población
de que debe mejorar sus hábitos alimenticios. Además, cambiar
su actitud para que vean los resultados en el diario quehacer.
Para la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Humano
(Fusal), los logros alcanzados representan un éxito.
Además, las expectativas fijadas al principio han ido creciendo.
En este sentido, se prevé la continuación del programa en
2006 y, en el corto plazo, desarrollar otro para que no haya un retraso
en las familias beneficiadas.
El problema nutricional que afecta sobre todo a la población rural
es consecuencia del desempleo que existe en las zonas. En la región,
eminentemente cafetalera, las oportunidades laborales se dan con la temporada
de cortas. Los ingresos no son suficientes para cubrir las necesidades
fundamentales de las familias.
Otro factor que incide de manera negativa es que la mayor parte de los
habitantes no son dueños de las parcelas donde viven, sino que
sino colonos. Esto imposibilita que puedan tener sus propios cultivos
y disminuye su calidad de vida, lo cual se ve reflejado en la inadecuada
alimentación, es decir, la desnutrición, concluye De Rodríguez.