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Análisis: El Salvador y el cetro perdido del deporte de Centroamérica

La delegación cuscatleca aspira a ser, al menos, tercera en los Juegos de Managua 2017. Guatemala apunta al título, gracias a su mayor inversión en el deporte

Por Carlos Vides

Dic 03, 2017- 17:01

El Salvador ya no es el rey del deporte centroamericano. Lo fue a mediados y finales de los 90s, y desde entonces le dejó el trono a Guatemala. Luego, nuestro Pulgarcito incluso bajó al tercer escalón ante el empuje de Costa Rica. La tendencia es a la baja.
Para la 11a. edición de los juegos regionales, que iniciaron este domingo en Managua, Nicaragua, el gran reto de la delegación cuscatleca, conformada por 436 atletas, será recuperar ese reinato. ¿Podrán? ¿Tienen con qué? O mejor aún: ¿les dieron con qué?

Kriscia Lorena García, gerente técnica del Instituto Nacional de los Deportes (INDES), tiene una forma elegante de dar a entender que El Salvador va por, al menos, ser tercero. “Nuestro deseo es estar en los primeros tres lugares. La lucha se va a hacer”, dijo en una entrevista con El Diario de Hoy en agosto. Después, matizó su respuesta: “Guatemala es el campeón, Costa Rica es rival a vencer; y Nicaragua, por ser sede, tiene fortaleza ahorita. Con nuevas instalaciones cualquiera se motiva. Esperaríamos estar entre los primeros tres”, insistió.

Fabrizzio Hernández, miembro del Comité Olímpico de El Salvador (COES) y jefe de la delegación salvadoreña en Managua, fue claro al conversar con la agencia EFE: “Guatemala ha pasado por un proceso muy importante por el que nosotros (los salvadoreños) no; ellos ya cerraron muchas de las brechas que perjudicaban al deporte como la falta de presupuesto para la preparación de sus atletas. (Los atletas chapines están) mejor formados que los del El Salvador e incluso que los del resto de Centroamérica, y eso se debe a la inversión que se hace para su preparación”.

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Añadió Hernández que “el Comité Olímpico ha tratado por todos los medios que los atletas reciban los entrenamientos necesarios para enfrentar de la mejor manera esto tipo de actividades, pero hay situaciones externas que no podemos cubrir y queda en ellos sacar el pecho por el país”. Traducción: el trono regional es sólo un sueño.

Ahhh… aquellos años…

Hubo un tiempo en que El Salvador no iba a Juegos Centroamericanos con la esperanza de estar -ojalá- entre los primeros tres. Para nada. Los atletas cuscatlecos iban con el objetivo de quedar primeros; pero también llevaban bajo el brazo mejor preparación. Quizá no la adecuada o perfecta, pero sí mejor cuando se compara con la que ha tenido el contingente que está ahora en Nicaragua.

El “boom” del deporte salvadoreño llegó a mediados de los 90s, cuando nuestro país fue sede de los V Juegos. Bajo el mando del famoso COQUÍN (Comité Organizador de los Quintos Juegos), y el apoyo decidido del gobierno de Alfredo Cristiani, el país se unió bajo una sola bandera deportiva, con la misión de demostrar que, tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1992, El Salvador estaba para grandes cosas.

El Salvador había sido cuarto en 1990, en Tegucigalpa. Para 1994, sorprendió a Centroamérica al obtener el cetro. Lo hizo porque hubo inversión en mejor infraestructura para nuestros atletas; se contrató entrenadores capacitados (muchos de ellos extranjeros, pero también nacionales); se buscó oportunidades en deportes individuales (algunos no tan tradicionales); y muchos deportistas tuvieron buen fogueo internacional.

Los cuscatlecos gozaron del bicampeonato regional en 1997, en San Pedro Sula, Honduras. Reyes otra vez, con 255 medallas (94 oros, 74 platas y 87 bronces) por 241 de Guatemala (78, 92 y 71, en cada color). El trono era salvadoreño de nuevo.
Pero, para el inicio del nuevo siglo, en 2001, la tendencia cambió. Guatemala albergó los Juegos ese año y comenzó a cosechar la apuesta de su Gobierno al deporte, pero no sólo como un chispazo, sino que de manera continuada y con un presupuesto sólido que se mantiene hoy. El Salvador intentó mantenerse en la pelea, sobre todo por el apoyo estatal que tuvo cuando fue sede de los XIX Juegos Centroamericanos y del Caribe desarrollados en nuestra capital, en 2002. Pero dicho respaldo económico del Gobierno no fue continuado, y muchas instalaciones inauguradas en ocasión de esos Juegos ahora urgen de reparaciones y mantenimiento.

En cambio, en Guatemala…

Según una nota de Prensa Libre, en 2016 la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) tuvo un presupuesto de $48.4 millones al año; mientras que el Comité Olimpico de Guatemala (COG) gozó de $12.2 -son fondos del Estado-. En total, las dos principales instituciones que velan por el deporte chapín contaron el año pasado con $60.6 millones al año. Como comparación, el Instituto Nacional de los Deportes (INDES) ha tenido en los últimos años un presupuesto anual de 12 millones.

En una palabra, los fondos que el Gobierno chapín otorga al deporte quintuplica lo que aporta su similar de El Salvador.

Como resultado, los chapines se han consolidado como nuevos reyes de Centroamérica. Lo fueron en su casa, en 2001 (El Salvador se quedó corto por seis oros); repitieron en 2006, aunque en esa ocasión no participó El Salvador, como protesta, porque no se respetó la alternancia de sede (Guatemala había presionado para repetir en 2005); y luego los chapines no compitieron en la edición de 2010, en Panamá… y ganó El Salvador, pero sin su gran rival del área en contienda. Fue un primer puesto engañoso.

El último examen del deporte centroamericano fue en 2013, en San José (Costa Rica), ya con atletas de toda la región centroamericana en actividad. Y el resultado fue claro: Guatemala ganó el primer lugar (100 oros, 100 platas, 92 bronces); Costa Rica fue segunda (93-92-110 en la relación de metales) y al tercer puesto cayó El Salvador (67-68-68 en medallería).

Cuatro años después, el camino luce empedrado para nuestros atletas en Nicaragua. No han tenido la mejor preparación, en medio de un deporte que se ha extra-burocratizado desde 2009, cuando el INDES dio un golpe de timón a su política y decidió exigirle a las federaciones mayor control en la asignación de sus presupuestos… una medida necesaria, pero que también trajo como resultado una menor agilidad en que el dinero termine llegando, efectiva y directamente, a la preparación de los deportistas. La palabra “burocratización” no siempre va de la mano del deporte.

“Como instituto, hemos podido acompañar a todas las federaciones en todas las necesidades que ellos han tenido. Fuera de El Salvador o acá (en el país), se ha tratado de darles (apoyo) en lo que se ha podido”, expresó la gerente de INDES, Kriscia Lorena García. El Diario de Hoy le planteó que las federaciones no lo ven así, sino al contrario: se han quejado de la falta de apoyo del Instituto. Su respuesta: “Hay un proceso, un instructivo (para la entrega de erogaciones de INDES a las federaciones). Son fondos de Gobierno… si hay vacíos, si no llenan los documentos, es bien delicado porque tenemos que darle cumplimiento a ese instructivo. Por ahí a veces hay inconsistencias y se atrasa”.

Aunque atletas y federaciones claman que – año con año- hay hasta meses de retrasos para que INDES les entregue fondos (para fogueos, para entrenos, para suplementos, etc.); García dijo que “en ningún momento estamos para retenerlos, porque terminamos afectando al atleta. Las federaciones tratan de entregar la documentación, pero a veces el atleta o la federación no la entrega a tiempo y con lo necesario”.

Lo necesario… los atletas salvadoreños no tuvieron eso para prepararse al 100% para estos Juegos de Managua. Le pondrán corazón, garra cuscatleca, voluntad… pero con eso ya no alcanza en el mundo del deporte. El Salvador no será rey de los Centroamericanos.

Posiblemente será tercero… O cuartos, si los locales nicaragüenses meten pelea. ¿Seguimos en esa ruta, o el deporte nacional merece algo distinto hacia Santa Tecla 2021, cuando los Juegos regresen a suelo salvadoreño dentro de cuatro años?

Tags EDH Deportes El Salvador Juegos Centroamericanos

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